Instrucciones para ver caer el cielo

Para ser leídas con Taki Rari, de Yma Sumac

Instrucciones para ver caer el cielo

Paso 1. Ignore los nubarrones

Algo anda mal cuando todo está más mal y el mundo sigue pensando en lanzar misiles, alzar muros o, simplemente, ver cómo se aprovecha de los demás. Difícilmente lo admitiría un meteorólogo, pero el sentido común más inocente diría que el planeta está enojado. De ser coherentes con ello, la realidad tendría que ser otra, pero hasta para hacerle caso al cielo hemos de ser soberbios.

Paso 2. Cargue con su laberinto

Cuando le regalan un instante de conciencia, el “gracias” significaría aprovecharlo, pero en realidad, este regalo es un enorme misterio. Aún desatendido, representa junto con los viajes y las cantinas, un laberinto móvil. Uno que hay que aprender a domesticar -aún con lluvia- si es que quiere comprender la naturaleza de la misma, para saber que puede ser su cómplice en este viaje para alcanzar la salida.

Paso 3. Suspéndase

Problema es que los desastres se conviertan sólo en anécdota, ya sea porque le suceden nuevos y mejores desastres o porque la memoria social es el mayor desastre que la conciencia pudo haber conocido. Sólo por eso, uno también debería suspenderse por lluvia.

Paso 4. Haga de la lluvia una ocasión

Calce sus botas, saque la gabardina, prepare el paraguas y póngase la máscara de Clint Eastwood o la de Valentín Trujillo. Días como estos, se reman o se surfean, cada quien elige qué hacer con ellos, aunque parezca lo contrario: que somos sólo sus títeres. Pero como todo, la felicidad también tiene sus rincones.

Paso 5. Escuche su lluvia

La lluvia es una manera de recuperar la sorpresa por la verticalidad; es una cortina de agua que nos impide ver el futuro; es retar a la costumbre de verla siempre despejada y entonces quejarse del calor. La lluvia es donde rebotan posibilidades y el espacio mágico donde el agua se funde con el agua. Lo interesante es que mientras la lluvia es un espejo de la responsabilidad del hombre sobre su ecosistema, la respuesta es intentar librar sus efectos y mantener la vocación de afectar a la especie entera.

Paso 6. No llueve. Llora

Probablemente una de las características más plausibles, pero menos volteadas a ver de la lluvia, sea la estética de lo efímero. La lluvia no espera a nadie y parece toda igual. Y ahí está la belleza. Su espectáculo es como una clase de Física, de Geometría, Ciencias Naturales, Psicología, Biología y sobre todo, de Sentido Común. ¿Qué pierde cuando recibir agua es como recibir una maldición del propio Satán? En Indonesia, mojarse es un acto sagrado, aquí uno corre desaforado. Hay partes donde la sequía hace que los rituales y plegarias sean para que llueva. Por eso, no hay más que voltear a ver el cielo y pedir la cuenta.