Instrucciones para ser un poco más atento

Para ser leídas con “Jardín secreto” de Burning Caravan

Instrucciones para ser un poco más atento

Paso 1. Desafíe el hábito

¿Quién se atreve a ser tan mentiroso como para sostener que nunca podría ser seducido por los encantos de alguien que tiene el atino de poner atención a los detalles y mostrar interés de manera inadvertida por aquello de lo que está hecha la vida: un fragmento de atención? Esta doble atención, la que carga bombín y chaqueta, y la que se da cuenta de que los está cargando, son forma y contenido, son el brazo izquierdo y derecho que abren capítulos y temporadas en su propia vida al tomar sus propios referentes, sacarlos del olvido y mezclarlos, como el agua lo hace con el agua, en pasado y presente y todos los aspectos que conforman el sentido de estar con vida. Y lo más relevante: percatarse de ello mientras está sucediendo.

Paso 2. Haga una prueba

Observe su mente. Repita este ejercicio sin distracción, momento a momento. Ahora pase al siguiente punto y no pierda de vista esta pequeña práctica.

Paso 3. Retire la atención del mundo de la distracción.

De acuerdo con el principio de incertidumbre de Heisenberg, a nivel atómico es imposible medir algo sin perturbarlo, es decir, el observador modifica lo que observa. Con el proceso de la atención pasa algo así: la mente habituada y consumida en el partido del domingo, en la vida de 9 a 5, en inventariar el vestir y el hablar ajeno, se encarga de comprar una versión sesgada del mundo y hacerla realidad. Una que creemos que es el mundo. Por ello, desnude el alma y dese la oportunidad de tener una oportunidad distinta: procure(se) total presencia mental, así sea durante un minuto y vea cómo esas versiones autocentradas se reblandecen. Una vez que sienta que encontró la punta de algo indescriptible, explore el mundo a renunciar, uno que el ego no va a querer soltar tan fácil.

Paso 4. Imagínese atento

¿Y si todo esto que parece tan serio es una broma? ¿Y si no hay un solo dejo de realidad sustancial en todo lo que simplemente percibimos e interpretamos? Vea cómo todo lo que le toca vivir lo pone a prueba. Haga de su vida un observatorio, un laboratorio en el que se estudie constantemente la motivación, las acciones derivadas de ésta y las circunstancias en las que las dos primeras se desarrollan. Note, por ejemplo, cómo una diminuta confusión puede ocasionar un daño estructural. Por eso, suena absurdo no estar atento de manera reiterada y constante. Esa presencia mental es lo que nos define como especie: Homo Sapiens Sapiens, el que se da cuenta de que se está dando cuenta. Pero es tan fácil y parece tan normal perder esa condición, que intuyo que es lo que nos hace ciudadanos de un mundo caníbal: disparos a gente divirtiéndose, robos a un erario en apuros, políticos sometiendo a un penoso proceso de compraventa, un país ajeno, por citar sólo tres síntomas. Imagine al pueblo unido y recuperado bajo el auspicio no sólo de la memoria, sino de la presencia. Ahora vamos a transportarlo de la imaginación a la acción.

Paso 5. Distráigase y cierre la puerta al salir

Haga de cada instante un regalo propio en el que el comer, parpadear, pensar, sean llevados a cabo con una actitud introspectiva. Compulsivamente creamos un mundo que no existe y como en una pesadilla, se va el tiempo sólo en reaccionar, por ello la práctica de la atención debería ser propio del sentido común: decisiva y constante. No hay espacio para la duda. El proceso de atención se nutre de la recolección del objeto y de la introspección vívida del mismo. El problema es que tendemos a identificarnos con el menor distractor que aflora. Y de esos hay los que (literalmente) imagine.

Paso 6. Atienda su vida, viva su atención

La muerte no representa la solución a sus problemas. Por el contrario, quien se familiariza con un modelo de vida basado en la atención y la responsabilidad personal puede esperar una vida simple, íntegra. No en vano cabe advertir que la pérdida de atención es la pérdida de todo lo demás. La presencia mental es ese delicado alimento para los que tenemos por vocación, el estar con vida.

Paso 7. Dese por advertido

Gracias por su (atenta) atención.