Frente Ciudadano, sólido y competitivo

El proyecto camina con paso firme y destino claro: crear un gobierno de coalición que mande al exilio a un gobierno fallido, una clase gobernante y política que sólo se ha llenado los bolsillos a costa del interés nacional.

Frente Ciudadano, sólido y competitivo

En los últimos días, diversos actores del PAN han decidido abandonar al partido ante la imposibilidad de adelantar los tiempos electorales, ante la necedad de anteponer sus aspiraciones personales a las de un proyecto de nación, al cambio que la mayoría de los mexicanos clama.

En otra cancha, la del Senado, un grupo de legisladores deciden traicionar los principios del partido, la línea trazada para equilibrar la agenda legislativa ante los embates del PRI y los intereses particulares del gobierno federal.

Sin embargo, nada cambia. El proyecto que construye el Frente Ciudadano por México camina con paso firme y destino claro: crear un gobierno de coalición que mande al exilio a un gobierno fallido, una clase gobernante y política que sólo se ha llenado los bolsillos a costa del interés nacional.

El bloque opositor, más que fragmentarse o debilitarse, se fortalece con acuerdos sólidos del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, pues su proyecto no es de miras cortas, ni únicamente está pensado para que tenga una vida anual. Este proyecto político es de largo plazo y busca sentar un precedente en la vida política y democrática del país.

No es la búsqueda del poder por el poder, tampoco es la búsqueda de intereses personales o de grupo. Es buscar el poder para devolvérselo a la sociedad, a los millones de mexicanos que día a día padecen los embates del actual gobierno, las corruptelas de funcionarios, la inseguridad rampante en cada esquina de todas las ciudades y comunidades.

Para aquellos que piensan que con su salida se debilita la alianza partidista y su proyecto de nación, se estrellan cada día con una realidad que revela que el Frente está más que vivo y que camina hacia adelante.

Las encuestas publicadas en estos días así lo demuestran. Un Frente Ciudadano por México, con Ricardo Anaya como su candidato, se muestra fuerte y como la única opción verdadera para enfrentar el próximo año a Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño que lleva tres lustros en campaña.

Y al contrario, estas mismas encuestas muestran a un PRI sin ninguna posibilidad en los comicios de 2018, en un lejano tercer lugar que con ningún candidato logrará remontar. Un tricolor hundido en la miseria del gobierno en el poder, sepultado por cada losa de corrupción que se ha venido echando encima en estos cinco años de esta administración.

¿Y los independientes? Ellos no figuran entre las preferencias ciudadanas, por lo que hoy más que nunca se hace más fuerte la idea de que su misión en los comicios de 2018 es únicamente para fragmentar el voto y, con ello, tratar de beneficiar al PRI.

Emilio Álvarez Icaza ya lo dijo y por eso renunció a sus aspiraciones de competir por esa vía por la Presidencia de la República: “Estas candidaturas lejos de contribuir a la construcción de confianza, representan los más viejos estilos de hacer política, con intereses personalísimos por delante, con largas trayectorias en los partidos políticos, cuya cultura y práctica no va a cambiar por el hecho de que se digan independientes, entre comillas”.

Este escenario se mantendrá en los siguientes días: políticos disfrazados de candidatos ciudadanos, un PRI colapsado y desesperado y un Frente Ciudadano sólido y únicamente preocupado por seguir construyendo una plataforma política sin cortapisas ni medias tintas, sin miedo a compartir un proyecto de nación entre partidos y ciudadanos de verdad. Así las cosas.