Para incluir en la realidad

Una cosa es ver la verdad de manera más clara, es decir, con conciencia, y otra muy distinta es ser fanáticos y promotores de la cultura del sufrimiento

Para incluir en la realidad

Si bien es cierto que tenemos que estar con los ojos muy abiertos a todo lo que ocurre en nuestra realidad, también lo es que debemos estar claros en el para qué queremos saber. Estar enterados de los acontecimientos, de las injusticias, de los actos en contra del bienestar propio y común es necesario en tanto que seamos personas activas y proactivas, que busquen y ofrezcan soluciones, y que estén dispuestas a participar de manera consciente y positiva. En contraste, querer estar enterados sólo para ser personas más enojadas, más resentidas, o para alimentar el morbo y reforzar una y otra vez la creación de realidades negras y negativas, de poco sirve, o mejor dicho, sirve mucho para fortalecer las cosas que decimos que no queremos.

Realismo no es sinónimo de oscurantismo ni pesimismo: una cosa es ver la verdad de manera más clara, es decir, con conciencia, y otra muy distinta es ser fanáticos y promotores de la cultura del sufrimiento. ¿Ha pensado usted en la posibilidad de que años y años de repetir todos los defectos de nuestra sociedad sin tomar acciones en sentido contrario ha contribuido en muy buena medida a que nos estanquemos en problemas que debieron haberse resuelto ya hace mucho tiempo, o que por lo menos deberían estar en otra etapa?

El poder de los pensamientos y las palabras, aunado al enorme poder de la intención y la voluntad para la acción, van tejiendo finamente la pantalla de la realidad común. Sólo en el instante en que somos capaces de ver cuánta influencia tenemos en el devenir de la realidad es que comenzamos a pensar dos veces antes de ser como antenas repetidoras y expansivas de lo que nos lacera y lastima como sociedad y como individuos. Atreverse a querer saber, implica también la enorme responsabilidad de elegir de qué lado vamos a estar y a qué le vamos a apostar. No se puede servir a dos amos, así que si somos parte de la pesadumbre que se recicla todos los días, no podemos ser parte de las soluciones y viceversa. Lo que ocurrió en México el 19 de septiembre, por ejemplo, es una muestra clara de la capacidad que tenemos para materializar lo que repetimos, creemos y a lo que le damos fuerza con el gran poder de nuestra atención y energía.

Estar al tanto de esto nos puede liberar en muchos sentidos para actuar con más sabiduría, madurez social y capacidad de transformación. No se trata de ser ignorantes de lo que ocurre, y mucho menos apáticos y desinteresados, porque todo, absolutamente todo lo que nos sucede como sociedad es tarea conjunta. De lo que se trata es de saber desde dónde somos partícipes ¡y para qué! Somos piezas tan importantes como una piedra en un engrane que puede romper toda la máquina o el engrane mismo que hace que una gran maquinaria funcione para bien. En conclusión, asegúrese que aquello que va a incluir en su vida sea para hacer la alquimia del que sabe que es capaz de cambiar su entorno.