¡Yo pago!

Los años han visto correr las políticas de viáticos de un tiempo en que se autorizaba todo, a uno donde observamos límites por cuenta y por día en caso de gastos de viaje

¡Yo pago!

La imagen es clásica. Usted se encuentra en un restaurante con un amigo o familiar, y viene la cuenta. Probamos a ver quién tiene la cartera más rápida del lugar. ¡Yo pago! Forcejeamos con nuestro amigo. Nuestra generosidad no tiene límites. Igualito que hacemos cuando se trata de invitar a los diputados o senadores a comer. Que vayan en primera clase y pidan otra botella de champán, ¡yo pago! Decimos todos los mexicanos juntos.

Para los Godínez de las empresas es algo distinto. Los años han visto correr las políticas de viáticos de un tiempo en que se autorizaba todo, a uno donde observamos límites por cuenta y por día en caso de gastos de viaje. Los negocios han ido restringiendo a sus ejecutivos en la medida en que la globalización nos permitió observar cuán austeros son nuestros colegas norteamericanos y europeos. Aun con límites, con frecuencia los mexicanos decimos “yo pago”.

Por eso extraña tanto que haya envidiosos que se asombren de las políticas de viáticos en el Congreso de la Unión. Resulta que 9 diputados de nuestro HHHHH Congreso fueron a España en primera clase, faltaría más, y promediaron 29 mil de nuestros devaluadísimos pesos en viáticos diarios. Eso fue el verano pasado, ni modo que vayan en Otoño, capaz les da gripita. No encontraron a nadie para trabajar justo por eso, pero eso es cuento de los flojonazos de allá.

¿Por qué tenemos problema con que los diputados tomen primera clase para ir a España? ¿Por qué alguien querría limitar sus gastos de viaje a pasajes de clase turista en tren? ¿A poco no queremos que cuando se sienten con sus pares españoles “muestren músculo” y pidan de una vez una botella del mejor champán para brindar por la Madre Patria?

Qué orgullo saber que a diferencia de los diputados europeos, los nuestros no escatiman en gastos. ¡Yo pago! Gritamos a voz en cuello los mexicanos, aunque tengamos que explicar en oficio por triplicado por qué excedimos 50 pesos el límite de nuestros gastos diarios. Aunque tengamos, en el próximo viaje de negocios, que hacer un viaje de hora y media al sitio de reunión para que el hotel se ajuste a las políticas de gastos de viaje.

¿Cuáles son las calificaciones de los diputados? Las mismas que tendría un asistente junior en el corporativo. ¿No quisiéramos hacer sentir mejor a los asistentes que tan duro trabajan? ¿Y entonces? ¿Por qué, Godínez del mundo, sentirse afectados por su despilfarro.

Yo invito. A los diputados panistas Guadalupe Murguía, Federico Döring, Alfredo Javier Rodríguez, a los priistas Guadalupe Alcántara, Verónica Muñoz, Fernando Uriarte, Víctor Manuel Giorgana, el perredista Jesús Valencia, la verde Claudia Villanueva.
Por cierto que a la reunión de verano también asistió el Senador Pablo Escudero, del Partido Verde. Él pagó de su bolsa el viaje. Muy mal señor, eso de no aceptar que paguemos nosotros. Eso no se hace.