La vergüenza mediática

Para el 12 de julio, la crisis de credibilidad en “El Gran Diario de México” era evidente, vergonzosa y lamentable, por lo que hubo cambio de timón

La vergüenza mediática

El 6 de julio pasado tuvo la oportunidad de aprender y destacar como un medio informativo congruente con los nuevos tiempos que vive México, comprometido con la verdad, con la información veraz y con la objetividad, a veces tan ausente pero tan necesaria en estos días de control gubernamental en los medios de comunicación.

Ese día, un grupo de columnistas renunciaron a seguir colaborando en ese diario de circulación nacional debido a que venían arrastrando una cobertura explícitamente “en contra” del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), para el que dichos expertos participaron en su creación.

José Luis Caballero Ochoa, Enrique Cárdenas Sánchez, Edna Jaime Treviño, Sergio López Ayllón y Jacqueline Peschard Mariscal, presidenta del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del SNA, acusaron que la información difundida por aquel diario, en la que se insinuó conflicto de interés sin una investigación rigurosa, era imprecisa y sin sustento.

“Lamentamos sinceramente que las decisiones editoriales y las circunstancias en las que éstas han tenido lugar nos hayan llevado a tomar esta decisión, pero la congruencia con nuestras convicciones, el compromiso con la verdad y el derecho a defender nuestro buen nombre, obligan”, señalaron.

Dicen los que saben que los dardos envenenados que tiró el periódico fueron aportados por su compadre, el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, para desbarrancarlos y crear condiciones para frenar todo lo que tenga que ver con el combate a la corrupción.

Para el 12 de julio, la crisis de credibilidad en “El Gran Diario de México” era evidente, vergonzosa y lamentable, por lo que hubo cambio de timón.

El mensaje que mandó aquel medio era de castigar al responsable de pésimas decisiones editoriales y reiteró su “compromiso” con la verdad y la objetividad… ambas nuevamente cuestionadas por una nueva crisis de credibilidad que vive ese diario.

Ayer, un juez federal volvió a evidenciar la falta de objetividad de ese medio informativo, tras emprender una campaña de difamación en contra de Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN.

Al resolver una demanda interpuesta por el joven queretano, fue sancionado con dos cosas: publicar un desmentido en su primera plana en la edición de este jueves 26 de octubre y a pagar una multa de 500 salarios mínimos.

“Ricardo Anaya Cortés acreditó los elementos de su acción y la demandada El Universal Compañía Periodística Nacional, no justificó sus excepciones y defensas… se condena a la demandada El Universal Compañía Periodística Nacional, a realizar la publicación del derecho de réplica del actor tal como se estableció en el considerando sexto del presente fallo…”, se lee en la resolución judicial.

Desde que comenzó la campaña negra en contra de Anaya, el dirigente panista desafió al PRI-gobierno a investigar el origen de su patrimonio y siempre sostuvo que todo era un plan para desprestigiarlo y tratar de pulverizar el Frente Ciudadano por México.

“Hoy quedó demostrado que toda esa historia que inventaron del supuesto enriquecimiento de mi familia, no era más que una vulgar mentira. Desde un principio yo les aseguré que esa información era falsa. Y me comprometí a llevar el asunto a los Tribunales. Un juez federal revisó las pruebas y hoy, en la sentencia, me dio la razón. En esta sentencia que tengo en mis manos, el juez condenó a El Universal”, afirmó Anaya después de conocer el fallo judicial.

Una vez más quedó demostrado que las estrategias del PRI-Gobierno no funcionan y una vez más quedó en evidencia las mentiras de algunos medios informativos que buscaran desprestigiar a Ricardo Anaya.

¿Ahora qué sucederá en esa “prestigiosa” casa editorial? ¿Cómo subsanarán? ¿Cómo?