El club aparece de nuevo

El club aparece de nuevo

Dormido, Día de Muertos, vino a mí un sueño que es imposible no compartir con ustedes. Era el imponente y hoy conocido como viejo Wembley Stadium ese que fue demolido en el año 2002, ese que tuvo momentos inolvidables en la historia del futbol mundial, que fue escenario de los juegos olímpicos de mil novecientos cuarenta y ocho, el mismo que fue escenario del histórico concierto Live aid en el ochenta y cinco, que guardo y se llevó en su memoria los mejores shows de Queen, Michael Jackson y Bon Jovi, por mencionar sólo algunos.

Eran las siete de la noche de un sábado cualquiera, estaba en la cancha del estadio totalmente llena y ante mis ojos apareció la figura delgada de la londinense Amy Winehouse muerta justo en esa ciudad un once de julio del año dos mil once, era la abridora y enloquecía al estadio entero, cerró su actuación con una canción que, por el contexto, la dejó marcada, Rehab, dejó el escenario para dar paso a uno de los máximos exponentes del grunge y líder de Nirvana, era Kurt Kobain que en un set en solitario dejaba ver que su sonido quedaría por siempre, una locura verlo de nuevo, ¡qué gran sueño!

Pero el show apenas empezaba, de pronto el estruendo de una guitarra era el preámbulo para que el considerado como mejor guitarrista de la historia, el gran Jimi Hendrix tuviera su turno en este gran festival, ¡qué momento!

De pronto ya estaba cerrando su set con la clásica All along the watchtower que, por cierto, en estos días en la plataforma digital más importante tiene más ciento cuarenta y cuatro millones de reproducciones.

No quería despertar, seguro vendría algo más y justo suenan los acordes de una guitarra acústica que daba pie para empezar a escuchar la clásica Me and Bobby McGee, era la texana Janis Joplin con su impresionante voz, libre de espíritu y toda una leyenda en escena.

Pero algo faltaba, aquello no había terminado. La gente estaba más encendida que nunca. El cierre era inminente pero quién podría poner un digno fin a aquella histórica noche de mi sueño. Claro, el rey lagarto, Jim Morrison, quien fuera piedra angular de la icónica banda The Doors, y lo mejor, apareció acompañado en la guitarra por Brian Jones, quien fuera uno de los músicos fundadores de los Rolling Stones.

Vaya concierto que se estaba haciendo realidad en mi sueño, pero como todo show terminó y con una gran canción Break on Through (To the Other Side), la gente no se movía pero las luces generales del estadio estaban encendidas. Señal inevitable de que no habría más, en aquel entonces no había LED, sólo una gran manta era la base de la imagen del escenario. Era raro, decía “Club 27”.

Finalmente era sólo un sueño de Día de Muertos, algo imposible por tiempos, por épocas, pero aprovechando la tradición yo lo había visto, un concierto de los más distinguidos miembros del club de los 27, esta asociación basada en las coincidencias más elusivas y notablemente trágicas en la historia del rock & roll.

El término se hizo ampliamente conocido después de la muerte de Kurt Cobain en 1994, cuando la opinión pública conectó su edad con la de Jim Morrison, Janis Joplin, Brian Jones y Jimi Hendrix leyenda que se reforzó con la partida de Amy Winehouse, quien falleció a los 27 años y atrajo aún más la atención sobre la importancia de la edad y de este concepto del club de los fallecidos a los 27 años, mismos que me dieron un concierto por el que cualquiera hubiera pagado lo que fuera, lo bueno es que los sueños no cuestan y a los míos, la próxima vez, te invito.