¿Qué características debe tener el nuevo fiscal de la FEPADE?

en 2018, casi 89 millones mexicanos están llamados a elegir a más de 3 mil 400 funcionarios públicos en todo el país, entre ellos, el Presidente de la República

¿Qué características debe tener el nuevo fiscal de la FEPADE?

El proceso electoral de 2018 marcará la ruta que seguirá nuestro país posiblemente en las próximas décadas, además tendrá lugar en uno de los momentos de la historia nacional más preocupantes y con un contexto internacional particularmente lleno de retos; casi 89 millones mexicanos están llamados a elegir a más de 3 mil 400 funcionarios públicos en todo el país, entre ellos, el Presidente de la República, se renovará la totalidad de las dos cámaras del Congreso, ocho gobernadores, 972 diputados locales, además de 16 alcaldías y 160 concejales más el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Los seis años del regreso del priismo destacan por opacidad, casos de corrupción, impunidad, compadrazgos y una serie de desaciertos que rayan en lo absurdo; la última “jugada” hecha desde Los Pinos fue la destitución del Fiscal Electoral al resultarle incómodo al PRI-Gobierno. Quien fuera electo por el Senado de la República casi por unanimidad, y cuya tarea era investigar y perseguir actos ilegales terminó perseguido, al grado que ni siquiera se le pudo escuchar para conocer su defensa. Lo que resulta más grave es que un “encargado de despacho” tenga la facultad de remover a un fiscal electoral que fue nombrado por el Senado de la República, pues no representa solamente una afrenta a quienes integramos la cámara alta, sino a la división poderes y un hecho que desprestigia a las instituciones de procuración de justicia. En eso, no han reparado ni Peña Nieto ni el PRI, en el afán de encubrir el millonario financiamiento de Odebrecht a la campaña del hoy presidente, han sido capaces de dañar a las instituciones, violentar un principio republicano como lo es la división de poderes y poner en riesgo la confianza y credibilidad en el proceso electoral que está en puerta.

Lamentablemente frente al inédito consenso que unificó a la oposición y a la sociedad civil por este caso, el PRI decidió darle vuelta a la página; la semana pasada se aprobó el proyecto de convocatoria que contiene el procedimiento para elegir al nuevo titular de la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Electorales (Fepade); dentro de esta convocatoria aprobada, el nuevo fiscal electoral sería elegido en los últimos días de este periodo ordinario de sesiones.

La intención del PRI-Gobierno era clara: desgastar a Santiago Nieto, exfiscal electoral, a fin de que se viciara el procedimiento y su restitución en el cargo fuera inviable; una jugada que les salió a la perfección. Sin embargo, eso no significa que de este proceso para nombrar un nuevo fiscal electoral salga un personaje “a modo” del PRI. Así como la oposición impidió que llegara un "Fiscal General Carnal", ahora tampoco permitiremos que llegue un "Fiscal Electoral Compadre". Buscaremos que tenga el prestigio, la independencia, el conocimiento y la reputación requeridos para atender ese cargo clave; la Comisión de Justicia del Senado determinará el formato y la metodología para evaluar a los candidatos, lo cual deberá ser transparente, respetando el principio de máxima publicidad y es justo ahí donde tenemos que poner atención los senadores de la oposición, para evitar cualquier tipo de omisión en el proceso legislativo.

La construcción y consolidación de la democracia en nuestro país ha sido un trabajo que ha costado décadas y la vida de mujeres y hombres que poco a poco la impulsaron exigiendo elecciones limpias, instituciones sólidas y autónomas, y apertura para que surgieran nuevos partidos, para que hubiese paridad de género e incluso candidaturas independientes. Si bien la democracia nunca es ni será una panacea que de solución a los problemas sociales, sí es la mejor forma que conocemos para organizarnos y lograr que la voz de cada uno sea escuchada. No permitiremos que se de un solo paso atrás. Estamos en la antesala de una elección que permitirá de nueva cuenta sacar al PRI de los Pinos, un sistema de gobierno que no debe regresar. Por eso debemos procurar que las instituciones electorales operen con normalidad y altura de miras.

Sería deseable que una mujer con los méritos, encabece la FEPADE, pero la realidad es que no importa el género sino el compromiso con la sociedad y la tarea. En ese sentido, recuerdo las palabras de José Mujica cuando afirmaba que nuestras sociedades machistas han cedido pero a base de imposiciones y no de convicciones, ese es el meollo del debate sobre la equidad de género; debemos generar espacios para las mujeres pero no imponerlos en detrimento de los derechos de los otros.

Así pues, el nuevo titular de la FEPADE debe emanar de un proceso de consenso de todos los grupos parlamentarios y los independientes en el Senado de la República sin compadrazgos pero tampoco con revanchas, que sea imparcial, que cuente con el reconocimiento de los políticos pero también de los ciudadanos, y sobre todo, que tenga la capacidad de restaurar la tan dañada legitimidad de la Fiscalía Electoral. Tenemos tiempo de corregir el camino, podemos hacerlo.