Instrucciones para desperdiciar una vida

Para ser leídas con: “Tres pasajeros”, de Chicha Libre

Instrucciones para desperdiciar una vida

Paso 1. Sea usted tan amable, de ser arrogante

Bienvenido. Si usted tiene el encomiable y espontáneo interés en la cultura del desperdicio, esta idea lo hará fibrilar. ¿Qué le parece no saber qué hacer con su vida y mantener dicho desdén como una constante? Piénselo, el no saber quién lo trajo, ni para qué fue depositado aquí le da la inusual oportunidad de suponer que fue parido por alguna deidad. O mejor aún, sentirse una. El ego es chico, pero somos expertos en estirarlo a modo. Practique la importancia personal en todas sus modalidades y tendrá asegurada una fábrica de dificultades por vida. Persiga poder y reputación, mismas que se encargarán de ponerlo de rodillas con tal de mantenerlas. Todo para que trate de seguir obsesivamente coleccionando sus preciados objetos ego a costa de genuina calidad de vida y paz mental.

Paso 2. Proyecte responsabilidades a todo y a todos, menos a usted

Quien no sepa contar chistes que ni se atreva a dar un consejo. Olvide la posibilidad de ser responsable de las consecuencias que va generando en su vida. Por el contrario, piense en la generación espontánea y culpe a la mafia del poder de lo que sea que le salga mal. Reflexione acerca del hecho de que usted no pidió nacer y por lo mismo, sus padres ostentan total responsabilidad sobre lo que haga o no en este estado. Sea inspiración para las moscas. Asegura que nada cambia y que por lo mismo, así como nació de jodidido, morirá. Use su vida para quejarse en voz alta y a manera de himno, de lo contrario, nadie escuchará sus lamentos y eso sí que será algo verdaderamente lamentable. Pierda perspectiva, interrumpa a todo el mundo, pase por encima de quien le plazca, pásese de vivo, y sobre todo y por favor, olvide que la mejor manera de tener razón es quedarse en silencio.

Paso 3. Endiose sus posesiones materiales

¿Cuál es su prioridad aquí? Si ni siquiera intuye la pronunciación correcta del auto que con deudas y abonos adquirió sólo con la finalidad de impresionar gente, dése por evaporado. Quien tiene la ingente necesidad de presumir debería ser un momento honesta y asumir que sus carencias se llenan desde adentro y no bajo esta nueva religión comercial. En el último de los casos pregúntese: “¿Y esto, favorece mi desarrollo evolutivo?

Paso 4. Preocúpese por absolutamente todo lo que se dice de usted

Todos somos sobrevivientes de nuestra propia mentira social. Parta del hecho de que ser, es ser percibido y que todos buscamos trascender la cruel barrera de los 1000 followers. Sienta lo que es el dolor del unfollow y las limitaciones de una existencia sin likes. Trascienda su ecosistema digital y mantenga atención unipuntual en torno de las alabanzas y críticas que la gente lanza sobre usted. Provisione todo tipo de insultos subrepticios y lucidoras vendettas para quien ose no aplaudir sus ocurrencias. E ignore que todo es una interpretación personal de lo que parece ser una realidad absoluta. ¿Para qué reparar en ello?

Paso 5. Coleccione placeres

Ser bon vivant no es para cualquiera. Uno tiene que presumir que lo es, para instalarse en ese selecto grupo al que hay que envidiar hasta las prótesis. Ahora que las experiencias dejaron el aparador para ser retórica de marketer, piense que uno vive sólo para beber, pasear y presumir todo esto en las redes. Hacer de la mente un instrumento poderoso y funcional, ni por asomo podría figurar en una de las revistas a bordo del yate. La sincronía entre la mente y el cuerpo, sólo en el receterio Ying-Yang para tener de qué hablar cuando el tema del misticismo avizora las reuniones en sociedad. Olvide lo genuinamente importante y privilegie el oropel. Recupere el valor de ignorar para qué invierte su energía vital y acéitese con los fluorescentes óleos del corto plazo. Teniendo la oportunidad y la suerte de contar con vida, por lo menos habría que tasar su valor y alcance. Pero como vivir es gratis, tal vez por eso se valore tan poco.