¿Qué sigue tras una ruptura?

Si alguno de los dos protagonistas de esta historia todavía siente amor por el otro, seguramente tendrá que atravesar por un proceso sumamente doloroso

¿Qué sigue tras una ruptura?

En el plano de las relaciones de pareja, tanto en los noviazgos como en los matrimonios, el punto más difícil al que se pueden enfrentar hombres y mujeres es cuando se presenta una ruptura, cuando uno de los dos, o ambos, deciden que es momento de tomar caminos por separado. Sin embargo, al momento de enfrentar este tipo de situaciones, lo cierto es que cada quien las procesa y las asimila de manera muy diferente, por lo que resulta sumamente interesante analizar por qué las damas reaccionan de modo muy distinto a los hombres, y aquí también vale la pena estudiar paralelamente al fenómeno de la separación aquel que tiene que ver con los roles sociales preestablecidos, porque es un hecho que éste es un factor de mucho peso.

Por principio de cuentas, más allá de que la ruptura se detone a causa de una infidelidad o por un desgaste natural del vínculo afectivo provocado por la monotonía y/o el desinterés de alguna o ambas partes involucradas, es un hecho de que si alguno de los dos protagonistas de esta historia todavía siente amor por el otro seguramente tendrá que atravesar por un proceso sumamente doloroso antes de superar el duelo inherente a la separación.

Así las cosas, si por azares del destino es a la mujer a la que le toca enfrentar el trago amargo de la ruptura, todos sabemos que lo más seguro es que ésta se rodeará de sus mejores amigas para que éstas la apoyen y la reconforten mientras supera tan desagradable proceso. Saldrán a tomar el café, la “víctima” llorará a moco tendido, las amigas seguramente la van a apapachar y, llegado el momento, incluso alguna de ellas le presentará a algún prospecto para que vaya viviendo en carne propia aquello del un clavo saca a otro clavo…

Sin embargo, en contraparte, cuando esta misma situación se presenta en un hombre la cosa cambia diametral y dramáticamente, porque como por generaciones a los varones, sobre a todo a los de nuestras sociedades occidentales, se les inculca el erróneo concepto de que “los hombres no lloran” y “usted se tienen que aguantar… ¡como los machos!”, resulta que tienen que afrontar este proceso en silencio y prácticamente no comparten con nadie lo terrible que la podrían estar pasando, derivando en agudos episodios de depresión porque como, literal, tienen prohibido mostrar que la están pasando mal a manera de olla de presión van acumulando toda esa gama de sentimientos negativos y tarde o temprano terminan estallando.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer, hombres y mujeres por igual, para sobrellevar, cuando menos de inicio, una ruptura sentimental? La verdad es que no hay recetas secretas ni pócimas mágicas para superar una hecatombe emocional de tal magnitud, cuando menos en su fase inicial. Pero lo que si podemos hacer, todos en general, es en aceptar que cuando se nos presenta una ruptura en nuestro vínculo de pareja debemos ser lo suficientemente inteligentes y maduros como para poder aceptar que muy probablemente no vamos a poder solos con una carga emocional tan fuerte y que lo más sano es acercarnos a las personas que nos quieren, abrirnos con ellos y darles a conocer nuestros sentimientos y, en casos más complejos, también es muy válido buscar ayuda profesional para que un especialista no oriente y nos aconseje adecuada y atingentemente porque, al final del día, pedir ayuda no es síntoma de debilidad. Al contrario.

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