Dos años en llegar a Saturno

Hoy Pablo Alborán aparece de nuevo con un disco equilibrado, que guarda su esencia, que le da respeto y que seguro conquistará como ya lo ha hecho antes con otras obras

Dos años en llegar a Saturno

Siempre he sido un convencido de que la música no tiene fronteras, que en la música reina la emoción y cuando una canción te llega no importa el tiempo ni la distancia, cuando en la música una obra conquista, invade, penetra, convence y llena, porque las buenas canciones perduran toda la vida, acompañan historias, las crean.

Hoy Pablo Alborán aparece de nuevo con un disco equilibrado, que guarda su esencia, que le da respeto y que seguro conquistará como ya lo ha hecho antes con otras obras. Tuvimos la oportunidad de ser los primeros en platicar con el español, de ser testigos de la energía con la que viene de nuevo a nuestro país a mostrase como es: artista, compositor, estrella y tuvo que tomar tiempo, la paciencia siempre juega de lado, dos años tomó en preparar Prometo su nuevo material discográfico, “Dos años, sí; bueno necesitaba, digamos, un poquito de respiro y poder componer este disco desde mi casa, desde la calma y no desde el ritmo frenético de giras, de viajes, creo que era el momento de volver un poco a la familia y componer el disco de lo más tranquilo posible digamos”, nos dice el malagueño. ¿Cómo se empieza a hacer un disco?, le cuestioné: “Pues sin querer, yo creo que los buenos discos o los discos que al menos tienen verdad o que tienen honestidad o que tienen emoción, son los que salen sin querer, y los que salen también sin pensar demasiado, cuando empecé a escribir fue entrando en mi estudio y sin querer desde las 3 de la mañana hasta las 7 de la mañana me pasaba escribiendo, sin parar, compulsivamente sin ni siquiera pensar si va a ir en un disco o no. Y fue ahí cuando dije: ‘vale, la inspiración me está dominando’, y es ahí donde realmente sientes que algo bueno está pasando, que llega El Niño, que llega el bebé, que llega el Prometo”.

Y parece que sirvió el tiempo, el aire que se tomó, las horas que se guardó porque quedó un muy buen disco, incluso le permitió darse el lujo de innovar en la salida, a lo que Pablo comenta: “Se me ocurrió la fantástica u horrible idea de sacar dos canciones a la vez, entonces estamos sin parar de un lado para otro, pero feliz; muy contento porque el recibimiento ha sido maravilloso, y aparte, el haber podido parar me ha llenado de energía para presentar este disco con otra visión también, con ganas de hacer música, con ganas de que la gente se olvide de los problemas, y con ganas de que me conozcan mucho más a través de mi disco”. Alborán deja muy buen sabor de boca, en todas las partes, los distintos medios que lo tuvieron y, sobre todo, con la gente, sus fans o no quedaron gratamente sorprendidos con la sencillez y buen trato, todo queda listo para que en marzo del próximo año reviente los seis conciertos que ya se anuncian en las principales ciudades de nuestro país, dos de los cuales serán en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Más artistas así, de donde vengan, como vengan, a la hora que vengan pero que lleguen y conquisten con buenas canciones que convenzan y complazcan que hoy más que nunca el pop en español los necesita.