Instrucciones para hacer click

Para ser leídas con: “Photograph”, de Def Leppard

Instrucciones para hacer click

Paso 1. Prepare su movimiento

Tomar una foto cura un poco todo. Tomársela a uno mismo, lo complica sin gritarlo. Si cuenta los segundos del día, no sólo atestiguará el paso del tiempo sino que podrás definir a la fotografía como el simple hecho de robarle un instante a la realidad. La fascinación de la foto radica justo en la reificación del momento en una extraña afrenta a la ley natural de la impermanencia. Uno saca la foto porque quiere conservar el momento, con apego que merece, con la idea de congelar ese instante. Uno observa por la mirilla. Apunte cuidadosamente, ponga cara de Clint Eastwood y trate de pausar su respiración como una señal de respeto por lo que está a punto de pasar. Entonces, se da el preciso instante para hacer “click”. Una vez que haga suya la imagen y tenga la evidencia del momento, salga corriendo con la mercancía.

Paso 2. Clávese un poco

Así se puede hacer una comparación de la foto con el flujo de la conciencia. Si por un momento piensa en la escena a fotografiar como el transcurso vital, la fotografía sería el fruto del refinamiento de la atención para saber hacer “click” en el momento decisivo, así como lo decía Cartier Bresson. Darse cuenta que se da cuenta es una clara oportunidad que otorga hacer “click”. La fotografía es la posibilidad y prueba metafórica de que la mente puede voltearse a ver a sí misma.

Paso 3. Piense su foto

Aproveche que el mundo empeora y las fotos, con la nostalgia, lo agradecen. Este punto de partida permite que el acto mecánico que supone obturar, deje de serlo para tener una iniciativa coherente y consistente (y sobre todo consciente). Tome en cuenta que si una cámara pudiera tomarse una foto a sí misma y analizarla, no necesitaría mucho esfuerzo para llegar a conclusiones que le hicieran aprender de sí. Por lo menos, darse cuenta que tiene claridad para saber que su función es tomar fotos. El arte de saber encuadrar, al mismo tiempo sugiere una estricta y rápida idea –sí: manipulación- y selección de aquello que se va a registrar y lo que no. Dicha discriminación es lo que construye el mensaje que guarda una fotografía tras su grano o pixel. De ahí la importancia de la propuesta: detenerse a pensar la foto antes de oprimir el botón.

Paso 4. Congele lo transitorio

El gusto por la foto nace del ingenio que nace en la producción de la misma, hasta el destino que se le dará. La investigación de cómo mejorar el mensaje gráfico, pensar en la posible mejora de la calidad de dicho mensaje y saber que –como cualquier lenguaje- la foto cuenta con signos para preparar, vestir, ofrendar y ponderar un mensaje visual. Así se trate del cumpleaños de la tío borracho. Incluso en una fotografía de registro se puede aplicar el proceso de la conciencia y de la elegancia en el diario tornado y el porte para congelar la fugacidad en un instante.

Paso 5. Exprima el uso de su foto

Una foto, pues, es un recuerdo, un bookmark temporal que refiere el interés genuino por conservar dicho instante. Y de pronto -y con la sofisticación de los celulares- todos somos fotógrafos. Si en esa misma línea nos hiciéramos presentes del instante (de este mismo en que lees esta palabra), ese cuadro, por sí mismo, merecería una fotografía. Ahora, para ampliar dicho marco, terminaré por hacerle un par de preguntas: ¿Y si le tomara una foto a su mente? ¿Y si ella le tomara una a usted, cómo saldría?