El mejor regalo

Todos alguna vez hemos experimentado la dicha de encontrar un billete olvidado en la bolsa de alguno de nuestros pantalones

El mejor regalo

En alguna ocasión escuché la frase, “el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, y el siguiente mejor momento es hoy”. En cuanto al momento idóneo para comenzar a forjar un patrimonio, no podría estar más de acuerdo con la misma frase.

Tan sólo falta dar un vistazo a la historia para darnos cuenta que, en el largo plazo, el mercado bursátil ha sido un cómplice idóneo para hacer rendir nuestros ahorros. La magia que hace posible este desempeño se puede resumir en el poder del interés compuesto.

¿Qué es el interés compuesto?

Supongamos que una inversión de 100 pesos crece 10% por un año, nuestro saldo al final sería de 110 pesos. Con interés compuesto nos referimos a que estos 10 pesos de ganancia, permanezcan invertidos y así al final del segundo año tendríamos 121 pesos, en vez de 120 (si hubiéramos tomado las ganancias y dejado solo 100 pesos). Este efecto repetido por 10 y 20 años, asumiendo el crecimiento de 10% constante, nos arrojaría saldos de 236 y 612 pesos, respectivamente. Poniendo en perspectiva, el no reinvertir las ganancias daría 190 y 290 pesos a 10 y 20 años. En el escenario de 20 años el interés compuesto logró duplicar los resultados del interés simple, y a 30 años la diferencia sería de 4.4 veces.

Creo que todos alguna vez hemos experimentado la dicha de encontrar un billete olvidado en la bolsa de alguno de nuestros pantalones. Si bien este sentimiento de alegría suele ser efímero, lo más seguro es que este billete sea destinado a nuestro gasto corriente.

Analizando este fenómeno, este billete representó postergar algún gasto y es poco probable que haya mermado nuestro estilo de vida. Entiéndase, se puede ahorrar. Por otro lado, ese billete, considerando las características del interés compuesto, pudo haber sido más que sólo ese billete tras transcurrir un plazo suficiente. Si no estábamos conscientes de su existencia, imaginemos haberlo visto después de 10 años y en vez de 100 fueran 236 pesos, como lo vimos en el ejercicio anterior.

Regresando al sentimiento de alegría de encontrar el billete de 100 pesos, la alegría no viene de los 100 pesos en sí, viene de lo que podemos hacer con este dinero. La gente no quiere más dinero como fin, la gente quiere más experiencias, más seguridad, más cosas, más tiempo para los suyos y para ellos mismos, más diversión, más libertad. Regálate hoy a ti y a los tuyos más libertad.

Si hace 20 años no plantamos el árbol, empecemos a pensar en el árbol que tendremos en 20 años si empezamos a plantar hoy.