La política del dedazo

El PRI, como el resto de los partidos, simulan una competencia interna para tener más tiempo para hacer campaña

La política del dedazo

Si algo tienen los priístas es que prácticamente siempre se alinean a la decisión de su gran tlatoani, quien suele ser el Presidente de México, si es que gobiernan, en esta ocasión fue a la señal de Enrique Peña Nieto.
La decisión está tomada y todos los sectores del PRI van a apoyar, es falso que vaya a existir una pasarela de posibles candidatos, aunque se inscriban en su proceso interno, eso no importa.

No hay que confundir la disciplina con la falta de democracia interna. 
El PRI, como el resto de los partidos, simulan una competencia interna para tener más tiempo para hacer campaña. Eligen a quien mejor les convenga y aunque llegan a un acuerdo, eso no sustituye a una votación. Pero ellos con esas reglas juegan y así ha sido siempre, así les ha ido bien.
Lo cierto es que ningún partido hoy es democrático, ninguno, en sus filas unos cuantos mandan y los demás obedecen. Un desdibujado Frente Amplio con la confusión sobre la manera en qué elegirán candidato, ahí metidos están el PRD y PAN, Morena por otro lado con un solo dueño y con la certeza que será López Obrador. Ellos son los menos indicados para criticar las formas priistas.
El PRI es tradicionalmente el partido del dedazo, durante décadas eligió así a su candidato, quien de manera segura se convertía en Presidente, al menos así fue hasta el año 2000, cuando pierden por primera vez una elección presidencial.
Hoy volvimos a ver lo de hace décadas. El Presidente decide y los demás aceptan. Sin embargo, a diferencia del siglo pasado, en donde el candidato del PRI se convertía en seguro Presidente, esta vez el PRI no la tiene fácil.

Corrupción, inseguridad, descontento social y en muchas ocasiones una limitada manera de comunicar y gobernar son algunos elementos que va a cargar su ahora candidato a la Presidencia de México, José Antonio Meade.
Sin embargo, a pesar de todo y contra todo pronóstico parece que no están perdidos. El candidato Meade es un político transexenal y con pocos negativos, no es un priista de cepa, a pesar de su entorno, se ha mantenido alejado de los escándalos y fue un funcionario eficiente al frente de las cuatro Secretarías de Estado que encabezó. El problema no es él, sino con lo que tiene que cargar.
El PRI mantiene la cultura del dedazo, habrá que ver cuáles son sus números para los siguientes meses, pero hoy la noticia es la política del destape, como hace 50 años. Este es el nuevo PRI, el que vimos ayer con todos sus dirigentes aplaudiendo de pie, es tan parecido al viejo PRI que parece el mismo de siempre.

Últimas palabras

La misa del pastor López Obrador será el 12 de diciembre. Si hubiera sido Fox sería un escándalo. Pero a la “izquierda” esas pequeñeces no le importan.