Meade vs Obrador: Promesa de Venta

No sabemos todavía por quién vamos a votar, pero hay que advertir la promesa de venta tal como lo anunció el presidente Enrique Peña

Meade vs Obrador: Promesa de Venta

Al final de su quinto informe de Gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto hizo una advertencia clara. El futuro próximo se trata, advirtió, de elegir entre el futuro y el pasado.

Señaló que en el futuro próximo sólo hay dos opciones. La que marca claramente el rumbo hacia el futuro y la que marca un rumbo hacia el pasado. Con esto dejó claro lo que ha ocurrido en la escena política de México en los meses posteriores al informe. Para el que no entendió, la advertencia fuera clara. Por un lado, se trata de una alianza de facto entre algunas fuerzas del PAN, las identificadas con Calderón, y el PRI en su conjunto. Del otro lado, como se ha advertido desde hace ya algunos años, la opción es Andrés Manuel López Obrador.

Desde hace semanas, el tema de sobremesa es por quién vamos a votar los mexicanos. No sabemos todavía por quién vamos a votar, pero hay que advertir la promesa de venta tal como lo anunció el presidente Enrique Peña.

En esencia, se trata de elegir entre el status quo y la incertidumbre. Votar por José Antonio Meade significa votar por una opción conocida. En esa opción, se han ido generando oportunidades cada vez mayores para las clases medias altas y altas, mientras que el país no ha crecido, o lo ha hecho de manera mediocre a lo largo de las últimas cuatro décadas.

Claramente la elección por Meade es una elección conservadora donde, de lo que se trata, si uno se encuentra en la clase media, o la clase media alta, es continuar la inercia. Meade representa la opción por las clases favorecidas, la desigualdad, la pobreza persistente y la falta de crecimiento. Si uno se encuentra entre los sectores medios altos y altos de la sociedad, probablemente ésa sea lo opción que más favorezca a las oportunidades de la progenie.

La opción por Andrés Manuel López Obrador es una de claro obscuros. Por un lado, López Obrador se ha sostenido en un escenario de falta de corrupción (si López Obrador fuera corrupto ya lo sabríamos, pues sus enemigos, que son muchos, ya nos lo habrían dicho). Algunas de sus propuestas parecen ser modernas.

Por ejemplo, López Obrador fue el primer candidato que propuso unir a México a través de un nuevo tendido ferroviario que atrajera mayor competitividad al país. Como gobernador de la CdMx, López Obrador fue un gobernador afecto al desarrollo del sector empresarial.

Sin embargo, y donde se convierte en una gran incertidumbre, es en su autoritarismo y populismo. No por cierto es menos autoritario ni populista que José Antonio Meade o el PRI en su conjunto. La lucha que Meade desarrolló en este sexenio contra la sociedad civil organizada muestra que su autoritarismo es recalcitrante.

Del lado de López Obrador, una serie de empresarios y técnicos de primera mano, Gerardo Esquivel y Carlos Urzúa en primera línea, hacen ver que cierto vestigio de conocimiento y sentido moderno del ejercicio del poder público es esperable.

La gran incertidumbre para todos si efectivamente Andrés Manuel López Obrador acataría recomendaciones de este equipo técnico impecable cuando propongan medidas no populares. Por ejemplo, el país requiere una reforma grande al sistema de pensiones, una tendencia a la mayor formalidad y ciertas áreas de mayor cobertura de impuestos, medidas todas que son de suyo impopulares.

La pregunta es si López Obrador elegiría una opción impopular aunque ésta sea lo que el país requiere. Así pues, parece que los ciudadanos estamos entrampados. De un lado, la certidumbre, el país no mejorará pero probablemente tampoco empeorará. Del otro lado, hay visos que podrían indicarle algunas personas que la opción por López obrador es la correcta, pero todos recordamos el plantón de Reforma y algunos otros exabruptos que hacen temer a los sectores medios e ilustrados respecto a la posibilidad de tener una especie de neo gorila a la Maduro en los Pinos.