Instrucciones para sobrevivir en un centro comercial

Para ser leídas con: “Shopping For Blood”, de Franz Ferdinand

Instrucciones para sobrevivir en un centro comercial

Paso 1. Parezca un consumidor responsable 


Hay dudas que no se aclaran porque se ven bien hasta en un probador. Haga algo con ese escandalizante olor a nuevo, estire el brazo para que le salpiquen cuanta muestra logre aterrizar ahí, responda afirmativamente cuando le pregunten si busca una talla y sobre todo, permita que su tarjeta penetre la terminal y haga lo suyo, en el acto erótico más movido de la temporada. Guarde los tickets (nunca me ha gustado la acepción “voucher”, por pretenciosa y altanera), piense que a fin de mes los comparará en un acto de sobriedad contable. Ajá: usted estará haciendo Excel análogo mientras su familia y amigos destapan otras tres botellas.

Paso 2. Compre, como un legado histórico

En este momento, en alguna parte del mundo, alguien está comprando algo que usted moriría por tener. Este celo competitivo sólo va a alimentar su insatisfacción, pero lo va a cubrir con una delicada argamasa con olor y sabor a alegría navideña. Sea buen chico: agite las campanas, ponga Disney face, beba refresco de cola y sienta cómo el espíritu se apodera la temporada.

Paso 3. Compórtese como lo que sería con ese par de zapatos

Somos animales ritualistas. Crecemos y nos convertimos en hábitos gracias a la repetición –consciente o no- de impresiones mentales que derivan en la serie de comportamientos automáticos que ni se cuestionan. De ahí que uno compre aunque crea no querer hacerlo. Un cumpleaños, el Día de la Madre, Halloween, equivalen a comprar algo para congraciarse con su deber como detentor de alma. No importa que ame a la persona en cuestión, si no da un buen regalo, terminará en la horca mental del cumpleañero.

Paso 4. Tenga una buena agenda desplegada para el mall

A falta de un buen paseo, la familia ha optado por congregarse, los fines de
semana, en un centro comercial. Los propios malls se han adueñado del tiempo libre y del ocio de la familia: se han dado cuenta de la visita sin objeto por parte de sus clientes y les da la bienvenida de manera carnavalesca. Lo que en un principio eran algunas tiendas que decidieron ser montadas de manera contigua con el objeto de facilitar las compras, ahora se erige como una estrategia de contención para no dejar salir al comprador en potencia, durante todo el día. Véalo: desde un mamongimnasio para madrugar, saludables y orgánicos restaurantes para desayunar comer y cenar, spa de pies con
ingeniosos peces, tiendas de memorabilia con lo que se le pueda venir a la memorabilia, boliche, lugares para poner a brincar niños hasta agotarlos, estaciones de juegos, casinos, bares, cines, pistas de hielo, food courts, hasta, desde luego, tiendas especializadas en atrapar su atención y su billetera.

Paso 5. No compre por comprar: sólo compre

Comprar se ha vuelto la más efectiva salida con la que uno logra definir su persona: ni siquiera requerirá tener claro qué es lo que va comprar: lo importante es el acto de adquirir y poseer. Si los calzones, las bolsas, los zapatos, los relojes o hasta los
pasadores tienen el nombre y apellido de un desconocido que suene rimbombante y
sofisticado en su cintura, pero que es deseado por la mayoría de sus conocidos, no lo dude: cómprelo ahora. Ser tendencia es legítimamente, ser.

Paso 6. Siéntase orgulloso

Es imposible no estar perdiéndose de algo todo el tiempo. Eso lo hará sufrir porque en lugar de estar leyendo esto, podría estar comprando. Por eso no hay mejor refugio para un Homo Shopper, que un centro comercial. Busque mudarse a un departamento con mall incluido y abrace la sensación de poder satisfacer cualquier deseo con el menor esfuerzo. Si le ganaron esta oportunidad, o sólo puede vivir cerca de un mercado, no se preocupe: cada vez hay más centros comerciales, más grandes, con más amenidades y más sorpresas para toda la familia, en donde, si no está en casa, pueda sentirse como si lo estuviera. Por todo esto y por las cosas que le quedan por adquirir, que esta y todas las temporadas, pueda comprar aquello que no pueda sentir. Amén.