Sobre corrupción y otras vergüenzas

Los datos más recientes del Inegi sobre la corrupción nos dicen que los mexicanos consideramos a la corrupción como el segundo mayor problema del país

Sobre corrupción y otras vergüenzas

Cuando hablamos de corrupción nos referimos principalmente a las ventajas —usualmente traducidas en dinero o en favores— que inapropiadamente sacan algunas personas por su posición en las instituciones públicas.

Es el funcionario que te vende un permiso como si fuera de él, como si fuera su patrimonio lo que es público.

Los datos más recientes del Inegi sobre la corrupción nos dicen que los mexicanos consideramos a la corrupción como el segundo mayor problema del país. La primera preocupación es la inseguridad y la delincuencia. La corrupción nos preocupa más incluso que el desempleo.
Estos mismos datos señalan que, a nivel nacional, acontecieron 30 mil actos de corrupción por cada 100 mil habitantes.

El mayor número de víctimas de corrupción que tuvieron contacto con algún servidor público se encontró en los estados de Morelos, Sinaloa y Chihuahua. Los menores niveles se observaron en los estados de Zacatecas y Veracruz (sí, Veracruz… leyó bien).

Observemos qué diferencias tan importantes: de acuerdo con estos datos, una persona en Morelos que entra en contacto con un servidor público para la solicitud de un trámite o servicio tiene tres veces más probabilidad de ser víctima de corrupción que si el trámite fuera realizado en Zacatecas.

El Inegi también consulta la percepción de la corrupción desde la óptica de las empresas. Para las unidades económicas la corrupción en el país se encuentra entre los cinco principales obstáculos para su crecimiento. Casi dos terceras partes de estos encuestados dijo que se ven orillados a ofrecer sobornos dadas las trabas puestas para sacar adelate sus actividades empresariales.

Quintana Roo, Tlaxcala, Morelos, el Estado de México, Puebla, Nayarit y la Ciudad de México fueron los estados que presentaron las mayores prevalencias de eventos de corrupción. En cambio, los menores niveles se observaron en Querétaro, Nuevo León, Durango, Tamaulipas e Hidalgo.

El costo promedio de un acto de corrupción fue de dos mil 799 pesos por víctima de corrupción, mientras que el costo promedio por empresa fue de 12 mil 243 pesos en 2016.

Pero como son más las personas que pagan, se estima que el costo total de la corrupción para las personas fue de seis mil 419 millones de pesos, y para las empresas de mil 612 millones de pesos.

Hay consecuencias directas de la corrupción, por ejemplo el dinero o los regalos que se entregan al servidor público. Y también hay otras consecuencias indirectas, igualmente graves, como la disminución en la inversión extranjera a causa de un entorno que dificulta la libre competencia; una mayor desigualdad en la distribución de los recursos y la desconfianza en las instituciones. Así el tamaño de una parte de la deshonestidad en este país.