Meade y PRI, el fraude que viene

El mismo Córdova reconoció que el INE cometió un error en el pasado proceso electoral que echó abajo un avance histórico en materia de fiscalización de gastos de campaña

Por David Olivo

Lizandro Núñez Picazo será el responsable de fiscalizar las cuentas de los candidatos, partidos y coaliciones en los comicios del próximo año. Este personaje será hasta el 31 de diciembre titular de la Administración General de Recaudación del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y a partir del 1 de enero responsable de la Unidad Técnica de Fiscalización del INE.

Según los consejeros que avalaron su designación, incluido el presidente Lorenzo Córdova, Núñez Picazo cumple con los requerimientos de ley, es decir, sus 25 años dedicados a tareas tributarias y fiscales lo califican para ejercer este cargo.

Sin embargo, los errores, los yerros del árbitro electoral en los comicios de este año plancharon los triunfos del PRI en los comicios del Estado de México y de Coahuila.

El mismo Córdova reconoció que el INE cometió un error en el pasado proceso electoral que echó abajo un avance histórico en materia de fiscalización de gastos de campaña, pues de manera increíble el órgano electoral emitió una circular a los partidos políticos en la que, de manera además indebida, se les pidió dejar de registrar sus gastos en materia de representantes de casilla en el Sistema Integral de Fiscalización.

Decisiones raras, sospechosas, por decir lo menos, por lo que debemos revelar el verdadero rol que jugará este sujeto en los comicios de 2018.

Lizandro Núñez Picazo trabajó bajo las órdenes del actual precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, a lo largo de dos sexenios en la Secretaría de Hacienda.

Es el mismo caso que su antecesor Eduardo Gurza, quien trabajó también con Alfredo del Mazo, ahora gobernador del Estado de México. Curioso lo que pasa en el INE.

Pero además de su pasado bajo las órdenes de Meade en Hacienda, Núñez Picazo arrastra un oscuro pasado por una denuncia en su contra por acoso sexual, de la cual hay registros en distintas instancias del gobierno y de derechos humanos.

En 2013, Lizandro Núñez Picazo fue denunciado por Carmen Maribel Vázquez Acosta, una de sus subalternas, por acoso sexual y laboral. La queja se presentó ante el Órgano Interno de Control del SAT.

La empleada, que en ese año se desempeñaba como Administradora de Garantías y Pago a Plazos del SAT, fue despedida tras haberse negado a las pretensiones sexuales de Núñez Picazo. El argumento fue que había “pérdida de confianza” hacia su persona por dos presuntas irregularidades en las que habría incurrido en el ejercicio de sus funciones.

El acoso de Núñez Picazo comenzó el 27 de mayo de ese año en una comida en un restaurante cercano a las oficinas del SAT. “Quiero tener una amante dentro del SAT y te he elegido a ti, porque tú eres una mujer que siempre me ha gustado por tus nalgas, porque a mí me gustan las mujeres nalgonas”, fueron las palabras de Núñez Picazo a la empleada, según la denuncia presentada el 12 de junio.

“Volvió a insistir que le diera un beso, que solamente era un beso, que fuéramos a su oficina a hacer el amor, que ahí nadie se daría cuenta y sería muy rápido”.

Al acoso sexual siguió el acoso laboral. Dos semanas después, Vázquez fue llamada por Núñez Picazo a su oficina, donde le dijo que existían dos investigaciones en su contra: una por solicitar que se agilizara una devolución para un exempleado del SAT y otra por haber pedido que un contribuyente, que no sabe leer ni escribir, fuera recibido para que arreglar sus asuntos fiscales.

Como la mujer no renunció, el 17 de junio personal de la Administración General de Recursos y Servicios, le comunicaron que había sido cesada, por lo que la agraviada presentó quejas ante la CNDH y la CDHDF, así como una denuncia ante la PGR.

Lizandro Núñez Picazo no es de fiar. Fue empleado bajo las órdenes de José Antonio Meade, presionó a una subordinada a tener relaciones sexuales y ahora fiscalizará los gastos de los candidatos, es decir, de su exjefe. El PRI está desesperado según revelan las últimas encuestas se encuentra en tercer lugar y hará todo, todo, legal e ilegal, para intentar ganar. Y un eslabón de esta cadena fraudulenta es este oscuro personaje.

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