#Política Confidencial: Trump acorrala a Hacienda

José Antonio González Anaya, secretario de Hacienda, está en serios problemas por la reforma fiscal de Donald Trump. Entre los analistas manejan cuatro escenarios para atenuar sus efectos, pero todos tienen un costo político

#Política Confidencial: Trump acorrala a Hacienda

José Antonio González Anaya, secretario de Hacienda, está en serios problemas por la reforma fiscal de Donald Trump. Entre los analistas manejan cuatro escenarios para atenuar sus efectos, pero todos tienen un costo político: reducir el ISR, lo cual provocaría la caída del ingreso público; aumentar el IVA, lo cual sería la medida más impopular en tiempos electorales pues afectaría a los consumidores; aumentar la base de contribuyentes –registrar a los informales- o contratar deuda, lo cual iría en contra del objetivo del gobierno de reducir el porcentaje de deuda sobre el PIB. Lo peor de todo es que no hay tiempo para decidir, pues la reforma fiscal en EU entrará en vigor en 2018.

Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, no desperdició la oportunidad de volver a lanzarse contra el gobierno federal y sus políticas hacendarias. Desde 2014 criticó la reforma fiscal mexicana y planteó una serie de medidas para hacer el sistema financiero nacional más competitivo. Y sin andarse por las ramas pidió que el presidente Enrique Peña Nieto expida un decreto con seis propuestas: deducción plena de prestaciones laborales, restablecer deducciones al 100% de las aportaciones para fondos de pensiones, eliminar los efectos de la retención de ISR del 10% por pago de dividendos a personas físicas, deducción inmediata de inversiones, acotar facultades discrecionales y dar continuidad al programa de repatriación de capitales.

Graco Ramírez, gobernador de Morelos, metió en serios problemas al PRI de esa entidad, pues logró “convencer” a los legisladores locales del tricolor que avalaran su propuesta de “pase automático” para que su actual fiscal y sobrino político, Javier Pérez Durón, repita otros nueve años en el cargo. En San Lázaro nos cuentan que los diputados federales morelenses “no se explican” cómo sus compañeros votaron esa barbaridad, por lo que serán llamados a cuentas, tanto los legisladores como la dirigencia estatal priista.

Víctor Hugo Romo, asambleísta de Morena, busca gobernar nuevamente la Miguel Hidalgo, pero antes deberá responder por una serie de irregularidades y desfalcos que dejó en su periodo 2012-2015, como la devolución de 24 millones de pesos que ordenó la ASF por inconsistencias en obras en el edificio delegacional, de 6.7 millones de quebranto por el parque El Mexicanito y 40 millones por obras irregulares en el mercado Escandón, sin contar con los presuntos negocios inmobiliarios. Y a todo esto en la delegación MH se preguntan si AMLO fijará una postura, debido a que se comprometió a erradicar la corrupción.

Morelos

Tenemos un 2018 que, mínimo, tiene nubarrones en el horizonte y, al mismo tiempo, por usos y costumbres el sexto año en México es muy malo. Es el año en el cual el gobernante saliente regala lo que no es de él para que lo pague el que va a llegar.

Los mexicanos enfrentaremos circunstancias extraordinarias en política exterior: vamos a enfrentar la reforma fiscal de Trump y el cierre de las negociaciones del TLC; por ello debemos exigir a la clase política un comportamiento inédito para un sexto año. Es decir, que el 'año de Hidalgo no sea precisamente un año de Hidalgo.

Cuando decimos clase política, nos referimos a la clase política y administradores públicos. Se trata de un sexto año como no habíamos tenido otro y, muy probablemente, la única comparación –me atrevería a decir– es el sexto año de Salinas; se nos dio un entorno internacional muy complicado. Recordemos el llamado error de diciembre.

No queremos otro error de diciembre con Peña Nieto.

Las circunstancias extraordinarias, como las que se están acumulando para 2018, van a requerir un comportamiento extraordinario de nuestra clase política, de nuestros administradores públicos, de los partidos políticos.

Viene de un año muy complicado y sí tenemos todo el derecho a decir: estos señores, señoras, señoritingos, tendrían la obligación de portarse bastante mejor de lo que se portan normalmente en un sexto año.

Es un sexto año muy complicado que, si los hogares, las empresas, las familias van a estar haciendo esfuerzos, me parece imprescindible una especie de cambio de chip de todos aquellos que toman decisiones públicas.

Ojalá que no –y no se trata de una carta a Santa Claus–, pero todo indica que así es y que el año de Hidalgo será un auténtico año de Hidalgo.