Instrucciones para tener una buena idea

Para ser leídas con: “La trampa”, de Manu Chao y Tonio Carotone

Instrucciones para tener una buena idea

Paso 1. Espere su ocurrencia

Practique esto varias veces durante una fría tarde: siéntese sobre la banqueta y espere un momento dramático. Uno que sea digno de ser encerrado entre dos paréntesis por el mundo de los manuales que dicen cómo debe ser vivido. Ponga su enfoque en el espacio que descansa entre aquello que debería poner atención cotidianamente y su mirada. Ahora espere y vea cómo el resultado de la mezcla de referentes sin filtrar lanzan una idea nueva, valiente y seguida de un entourage de distracciones.

Paso 2. Protagonice su causa-efecto

No es casual que se encuentre leyendo estas letras, como tampoco que se le haya ocurrido esa idea. Sin embargo, la transformación de la misma, muy pronto será vista como sinónimo de su propia indisciplina: habrá pasado escuchado el himno de “Tamales calientitos” y ya se habrá preguntado si tendrán verdes.

Paso 3. Vea cómo se le va el avión

Desespere y busque al responsable material del rapto de su idea. Lo peor: usted sabe que estaba pensando en algo brillante, incluso hace un momento lo recordaba, pero ahora sólo queda el fantasma de su lucidez. Busque en las bolsas del saco, en sus narices, designe un fiscal especial para resolver el caso y mande sus conclusiones iniciales a un post-it (no vaya a ser que también se le olviden. Cuando vea que sólo endurece el humor ante su pobre habilidad de poner en orden sus pensamientos, haga como si no pasara nada. Exude inmadurez y reeduque al resto de sus pensamientos bajo la dócil gracia de la inacción. Ponga cara de total inteligencia mientras lleva a cabo esta operación.

Paso 4. Regrese a su torre de control

Reactive la inercia de la vida cotidiana y envuélvase en la naturaleza del respondedor de mails y en el apagafuegos consentido de las circunstancias. Recuerde que las ideas abren de 9 a 6, ahí donde la rutina insiste. Como si la vida dependiera de ello. Entonces reste importancia al momento presente: procure tener esperanza en el futuro sin olvidar dejar un espacio para engancharse en el pasado.

Lo que logrará, será ignorar ese mito conocido como “atención”.

Paso 5. Cultive su recuerdo vital

Si somos máquinas de ideas, se ha preguntado ¿por qué somos perfeccionistas en olvidarlas? O trate de recordar lo que hizo el martes pasado. ¿Y cómo diablos supone usted que lo que lo que haga en esta vida sea recordado? Tal vez sería buena idea ir poniendo atención hasta en los más inocentes detalles.