2017, el año que sepultó al PRI

El Partido Revolucionario Institucional quiere olvidar su propio pasado, pero difícilmente podrá hacerlo hacia las elecciones de 2018

2017, el año que sepultó al PRI

Corrupción, gasolinazos, derrotas electorales, impunidad, retroceso e ineptitud resumen lo que significó para el PRI este 2017 que termina.
A sus casi 89 años, el PRI está lastimado, sufre por falta de credibilidad y asume los costos políticos de las fallidas reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.

Y es que cuando el PRI lucha contra su propia historia siempre pierde. Hoy esa lucha se ha concentrado en limpiar su imagen de la corrupción, pero cómo limpiar el pasado si son tantos y tan graves los casos y consecuencias para el país. El PRI quiere olvidar su propio pasado, pero difícilmente podrá hacerlo hacia las elecciones de 2018.

El año comenzó con el gasolinazo que desató la furia colectiva en varios estados del país. La persona que autorizó esos gasolinazos fue ni más ni menos que el actual precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade.

Pero sin duda, el talón de Aquiles del tricolor, del gobierno federal, fue, es y seguirá siendo la corrupción. Peña Nieto pasará a la historia por apadrinar a la generación de la transa. En 2012, cuando era candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto aseguró que había una nueva generación de políticos que eran el futuro del partido. Y citó a los exgobernadores de Quintana Roo, Roberto Borge; de Veracruz, Javier Duarte, y de Chihuahua, César Duarte “como parte de la renovación del partido”. Cinco años después, dos están detenidos y el tercero está prófugo de la justicia.

Rodrigo Medina, de Nuevo León, acumuló diversas acusaciones por malversación de fondos públicos y delitos patrimoniales.

Tomás Yarrington, de Tamaulipas, es considerado un prófugo de la justicia por presuntos nexos con el narcotráfico. La Fiscalía Federal de Texas lo acusó por soborno, lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado por recibir millones de pesos del cártel de los Zetas y del Golfo.

Javier Duarte, en Veracruz, desvió casi 500 millones de pesos para su enriquecimiento personal, y de sus más allegados.

Roberto Borge, de Quintana Roo, se le acusa por despojo de tierras, actos de corrupción y enriquecimiento ilícito.

César Duarte, de Chihuahua, es señalado por enriquecimiento ilícito y recientemente se han descubierto desvíos multimillonarios de su gobierno para patrocinas campañas del PRI en 2016, el año que el tricolor perdió siete gubernaturas ante el PAN.

Pero no olvidemos otros casos emblemáticos, como el de Andrés Granier, en Tabasco, fue acusado por la Fiscalía General del Estado de desvío de recursos públicos por dos mil 600 millones de pesos.

Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, vinculado con carteles del narcotráfico, es acusado de recibir sobornos y de lavado de dinero.

Y el célebre Arturo Montiel, quien gobernó el Estado de México de 1999 a 2005 y se enriqueció ilícitamente durante su gubernatura.
Además, no hay que olvidar que en noviembre pasado apareció un informe de la unidad de derechos humanos de la Universidad de Texas citando las declaraciones de un testigo protegido que acusa a los hermanos Rubén y Humberto Moreira, así como a Fidel Herrera de tener vínculos con Los Zetas.

En total son 21 exgobernadores priistas que han incurrido en abusos de poder, cuatro de ellos (Tomás Yarrington, Andrés Granier, Mario Villanueva y Jesús Reyna) siguen en la cárcel y dos más (Humberto Moreira y Rodrigo Medina) lo estuvieron.

El descontento social es mucho y recorre todo el país y muestra de ello es que en los primeros cuatro años del gobierno de Enrique Peña Nieto, el PRI perdió alrededor de cinco millones de votos respecto a los que obtuvo en 2012.

El descontento social provocado por la corrupción y los malos gobiernos sepultaron al PRI este año y resulta impensable pensar siquiera que tienen una oportunidad en 2018. Eso ya lo debería saber Enrique Ochoa Reza, quien a pesar de la operación Limpieza que ha trabajado en los últimos meses, sus propias encuestas no lo quitan de ese tercer lugar. El descontento social ya decidió. Ojalá…. Feliz año 2018 queridos lectores .