Imparables, AMLO y Claudia Sheinbaum

Por César Cravioto

La precampaña electoral de Andrés Manuel López Obrador anticipa su triunfo en las elecciones del próximo julio por la Presidencia de la República, y permite avizorar, en consecuencia, que el país por fin transitará por la ruta de la democracia, la justicia, la igualdad y el desarrollo.

Al recorrer de nueva cuenta todos los municipios del país, el precandidato de la coalición Juntos haremos historia, formada por los partidos Morena, del Trabajo y Encuentro Social, día con día fortalece sus vínculos con la mayoría de la población.

Con cuarenta años de intachable trayectoria política, siempre al lado de la gente, según las encuestas confiables López Obrador encabeza, con sustancial ventaja respecto de sus contrincantes, las preferencias electorales.

López Obrador cosecha, así, los invaluables frutos de la confianza popular derivada de una vida cimentada en la honestidad, la austeridad, el combate a la corrupción y la eficiencia administrativa. Además, es el único aspirante a la Presidencia que ya presentó un plan nacional de desarrollo, en el cual propone como objetivos generales:

“Gobernar con rectitud, desterrar la corrupción, abolir la impunidad, actuar con austeridad y destinar todo el ahorro a financiar el desarrollo del país”.

Una y otra vez, en rancherías, pueblitos, municipios y ciudades repite su propósito de lograr “el bienestar material y el bienestar del alma para la felicidad de todos”.

En contraste, la campaña de José Antonio Meade está marcada por la desmemoria y la trivialidad. En efecto, pese a que en el actual gobierno federal el crecimiento promedio ha sido de 2 por ciento y de 60 por ciento la devaluación del peso, el “candidato ciudadano” del PRI insiste en proclamar la “exitosa” gestión económica de Peña Nieto.

Por eso, porque es un tecnócrata puro, no entiende las necesidades de la nación ni de sus habitantes. Por eso, porque representa los intereses de la cúpula del capital trasnacional, su campaña no prende.

En efecto, en vez de presentar propuestas se dedica a calumniar a López Obrador, cuando no a calcar, como si fueran ideas propias, los exitosos programas de éste, como, por ejemplo, la pensión de adultos mayores.

Y por caminos similares transita la candidatura de Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente.

En su desesperación ante el imparable ascenso del candidato de Morena, sus adversarios inventan calumnias a cual más disparatadas, por ejemplo, que Rusia lo apoyaría en sus aspiraciones presidenciales, o las bardas a su favor pintadas en las calles de Venezuela. O que pretende liberar a todos los delincuentes…

Pero no obstante la guerra sucia librada en su contra, gracias al previsible respaldo de la mayoría de la población, Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México.

Por una ciudad disfrutable

A su vez, Claudia Sheinbaum Pardo, de Morena, encabeza las preferencias electorales para gobernar la Ciudad de México.

Ella ha sabido combinar con éxito, los difíciles caminos de la academia y de la política. Licenciada en física, maestra y doctora en ingeniería energética por la UNAM fue, asimismo, secretaria de Medio ambiente en la gestión de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal. Y hasta fecha reciente, jefa delegacional en Tlalpan.
Sheinbaum ha recibido el respaldo de académicos, científicos, intelectuales y artistas, así como de amplios núcleos de la población –de manera sobresaliente de los jóvenes–, como se comprueba en su interminable peregrinar por las dieciséis demarcaciones de la capital.

En relación con los jóvenes, ha prometido que un aspecto central de su gobierno será el apoyo a este importantísimo sector de la población. Y que buscará ampliar el acceso a la educación. En relación con los muchachos que se vinculan con actividades delictivas, advierte que tal actitud obedece a que no tienen identidad. Por eso, asegura, en su gobierno la ciudad tendrá identidad.

Y por eso los ha llamado a no permitir que la historia pase por su ventana, sino a involucrarse en ella. Al recordar su participación en el movimiento estudiantil del CEU, ha exhortado a los jóvenes a construir la historia y la utopía. A participar, en 2018, en la reconstrucción de la nación.

En una ciudad devastada por el irracional crecimiento de megadesarrollos, ha prometido que de ganar la jefatura de Gobierno, las grandes construcciones inmobiliarias serán sometidas a consulta pública con los vecinos.

Al respecto señaló:

“Estableceremos la consulta ciudadana vinculatoria para los grandes desarrollos en esta ciudad, (porque) no puede haber megadesarrollos sin (tomar en cuenta la) opinión de los ciudadanos (…) Hay que poner orden en el desarrollo urbano. Sí necesitamos de la (iniciativa privada), pero con responsabilidad”.

Y adelantó que daría por concluida la concesión de las fotomultas de tránsito que tanto han dañado el bolsillo de los capitalinos.

En relación con la reconstrucción de la ciudad derivada del sismo del pasado 19 de septiembre, Sheinbaum se ha pronunciado porque el gobierno capitalino provea vivienda como un derecho, de manera gratuita, porque, subrayó, no puede convertirse al damnificado en deudor de la banca.

Y adelantó que su gobierno impulsaría 100 mil acciones de vivienda popular.

En resumen, transparencia, seguridad, movilidad, acceso al agua potable, educación y empleo, igualdad de género y desarrollo económico son los pivotes del programa de gobierno que postula Claudia Sheinbaum.

Como también restablecer la austeridad republicana e instaurar, en apego a la nueva Constitución de la Ciudad de México, la revocación de mandato.

Será por eso que las encuestas serias advierten que Claudia Sheinbaum Pardo encabeza, por amplio margen, las preferencias electorales. Y tal vez también por eso, ante el contraste de sus propuestas, las campañas de sus adversarios, como las de Alejandra Barrales y Mikel Arriola, se desdibujan y pierden en la superficialidad.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo