Choca en ti, checa en mí

Condenar los defectos en los demás seres y no revisarlos en el ser propio es una gran pérdida del precioso tiempo

Choca en ti, checa en mí

El conocido y atinado dicho “lo que te choca, te checa” puede sacarnos de muchos atorones cuando de aprender la lección y pasar un problema se trata. Generalmente eso que más nos molesta en las demás personas es algo que, ya sea a un nivel muy obvio o muy escondido, tenemos que trabajar en nosotros. Hay dos maneras en las que una reacción como espejo en los demás puede estarnos indicando un punto clave de nuestro crecimiento personal: como aceptación total de un aspecto del ser o como reconocimiento de aquellas cualidades o defectos que nos impulsan o nos obstaculizan.

Cuando somos capaces de admitir que lo que nos revienta que alguien haga y de lo que podemos hacer mofa o nos saca de las casillas, es también una posibilidad en nosotros, estamos dando el gran salto para pasar del mismo grado escolar en la universidad de la vida. Si, por ejemplo, a usted le choca la estupidez y se la pasa criticándola en otros, o la tiene que aceptar por entero como parte de su humanidad o debe reconocer que usted también la ejerce en cosas que no se da cuenta y que probablemente sean justo el obstáculo que le impide lograr sus metas. Si usted es una persona poco tolerante a las elecciones de las y los demás en su manera de vivir, probablemente se le esté encendiendo la alarma de la loza que le impide ser más libre. Y así con cada cosa que provoca una efervescencia molesta a nuestro interior.

Es muy interesante ver cómo lejos de ser un algo sin razón o sin sentido, una molestia per se, esta reacción desmedida de lo que nos choca es un mecanismo preciso de orientación: o vamos dando bandazos sin salir del laberinto o estamos encontrando las pistas. Condenar los defectos en los demás seres y no revisarlos en el ser propio es una gran pérdida del precioso tiempo. Hay circunstancias que en el momento en el que quedan aceptadas con todo el corazón jamás vuelven a repetirse. Por eso es también que hay personas que nos topamos una y otra vez como agujas en un pajar y que, aunque conscientemente no queramos, están ahí como un recordatorio de algo a lo que no le hemos puesto atención. Bien dicen que en la debilidad está la fortaleza, y otra versión de esto es que si tenemos la verdadera disposición de aprender de eso que tanto nos saca de equilibrio, esto puede ser la gran llave para emigrar hacia nuevas cosas qué aprender.

Probablemente algo que nos cuesta mucho trabajo a los seres humanos es dejar a un lado la vanidad y admitir sin reparos que tenemos un montón de defectos, que por dentro también podemos ser no muy lindos y que regularmente todo esto es lo que proyectamos en la pantalla exterior para ver si en una de esas logramos escuchar nuestra propia voz. “Lo que te choca, te checa” y admitirlo para corregir en uno mismo lo que vociferamos de otras personas, es una acción real y muy efectiva de cooperar para hacer un mundo más armonioso.