Cuestión de machos

Y no, no es necesario que encendamos el televisor y sintonizar el canal “Animal Planet” para presenciar alardes de machos alfas

Cuestión de machos

Seguramente muchos de ustedes se han enterado de la gran tensión en la que vivimos a diario gracias a los señores Donald Trump y Kim Jon-un, quienes trabajan como presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte, respectivamente y que por su actitud de macho alfa espalda plateada prácticamente nos tienen al borde de una nueva guerra mundial porque tanto uno como el otro consideran que son mejores y superiores que su adversario y que, más allá de que tengan razón o no en considerarse así, lo único que manifiestan es que, sin importar su posición o jerarquía, aún en pleno Siglo XXI todavía existen caballeros que no logran superar cierto tipo de conductas primitivas.

Y no, no es necesario que encendamos el televisor y sintonizar el canal “Animal Planet” para presenciar alardes de machos alfas que en un afán por demostrar su superioridad son capaces de ejecutar los actos más ridículos o despiadados sólo para dejar en claro que sólo sus chicharrones truenan y ¡ay! de aquel que se atreva a retarlo, porque corre el riesgo de ser puesto en ridículo o, mucho peor, ser totalmente aniquilado.

Pero, y lo anterior, ¿cómo se traduce en hechos cotidianos en nuestra propia sociedad? Muy sencillo: Prácticamente el 99% de los hombres vive siempre en constante competencia contra aquellos que son de su mismo género y las 24 horas del día, los 7 día de la semana, los 365 días del año, presumiendo sus proezas: laborales, profesionales y, por supuesto, sexuales.

Asimismo, bajo este contexto, bajo ese constante y permanente “yo soy mejor que tú y (hagas lo que hagas) jamás podrás superarme” los varones se valen de su hombría y su virilidad para retarse, a veces de maneras impresionantemente absurdas y demostrar que en el escalafón biológico-reproductivo no habrá nadie que los rebase física, intelectual, cultural y profesionalmente.

Sin embargo, este tipo de comportamiento muchas veces es visto por las mujeres como un síntoma inequívoco de inmadurez, porque ellas consideran que alguien que todavía se comporta como “Tarzán de la Selva” es una persona que todavía no logra consolidar tanto su escala de valores como su orden de prioridades y que en lugar de comportarse como “un hombre de verdad” todavía prefiere involucrarse en juegos de niños arrogantes que desconocen que para llamar la atención de una mujer que busca construir un vínculo emocional sólido hay que actuar de cierta manera muy específica y que eso de andar en plan de macho alfa impide que sean tomados en serio.

Ahora bien, ¿cómo es posible superar ese tipo de comportamiento y a partir de acciones comprometidas ir dejando atrás esa proclividad a competir por todo y para todo? Para empezar, puedes ir desechando cualquier actitud en la que percibas que estás siendo arrogante y presumido, y al mismo tiempo comenzar a desarrollar, en lugar de rivalidad, una especie de empatía con aquellos hombres que te rodean y, al mismo tiempo, desarrollar dinámicas con ellos en las que en lugar de rivalizar puedas vincularte a grado tal de que se pueda detonar una amistad y también un ambiente de sana competencia en la que todos se animan y se impulsan a ser mejores en todo sentidos y dejen de lado tonterías como esa de, por ejemplo, a ver quién puede conquistar más chicas en el menor periodo de tiempo.

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).