Dos vidas en una

Es cierto que para sentirnos bien las necesidades fundamentales deben estar cubiertas, pero de esa escala en adelante cualesquiera otros satisfactores podrían llamarse extras en la vida

Dos vidas en una

Cuando escuchamos hablar del concepto de vivir plenamente el momento probablemente pasamos por alto la importancia de su significado. Como dijo el gran maestro Osho: vive este instante como si fuera el último porque es muy probable que lo sea. Por aterrador que parezca, la película de la vida puede tener la última escena para cada uno en cualquier momento. Lo relevante de ser conscientes de esto no es vivir con miedo e intentar evitar la muerte a cada paso, sino por el contrario, aprender a valorar tanto la vida que no nos quede ningún remordimiento de no habernos entregado por entero. Vivimos demasiado en referencia a los objetos y ponemos casi todo el mérito en las cosas que vamos obteniendo, en lo que nos adorna, y en lo que creemos que nos dará más prestigio y valor como personas. Pero recuerde usted que una casa no hace un hogar, ni el dinero le da más o menos calidad moral, y que ni un puesto, ni un auto, ni una imagen le dan o le quitan importancia como ser humano.

Es cierto que para sentirnos bien las necesidades fundamentales deben estar cubiertas, pero de esa escala en adelante cualesquiera otros satisfactores podrían llamarse extras en la vida. Si hace un repaso en su propia historia se dará cuenta de que los momentos más entrañables son aquellos en donde experimentó un sentimiento que lo cimbró en lo más hondo, que le arrancó una sonrisa, que le dejó una enseñanza, en donde compartió con quienes ama, y en donde comprendió con su propia experiencia el verdadero significado de palabras como integridad, ayuda, apoyo, unión, solidaridad, hermandad, justicia, confianza, armonía, comprensión, paz.

No son las cosas o los nombramientos que perseguimos con tanta voracidad lo que en realidad busca nuestro ser, sino aquellas experiencias que nos regalarán aprendizaje y sabiduría, o en otro término: iluminación, que al final es el verdadero placer al que podemos aspirar. Dándole a la materia su lugar, su espacio, pero, sobre todo, su función en nuestra vida, aprendemos a ser sus conductores, y no al revés. Cuando nos volvemos dependientes de eso que cambia constantemente es que podemos perder el sentido de la vida. Por eso contemple usted más aquello que está ahí pero que no es aparente a simple vista, intente sacarle más vida, más provecho a cada momento, sentirlo por completo, entregarse a sus afectos, y disfrutar de todo cuando venga a su puerta. Por insignificante o aburrido que le parezca, nunca subestime cada evento que le ocurra, pues estos contienen un tremendo potencial de ser pequeñas grandes revelaciones que pueden cambiarle la vida.

En realidad podemos generar cantidades enormes de satisfacción y plenitud con aquello que tenemos y de ahí partir para construir nuestros sueños, pero una de las claves está, como dice una sabia frase, en saber que todos tenemos dos vidas, y la segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una.