Turismo electoral, la otra mapachería

Los “turistas electorales” son aquellas personas que, sin que en realidad cambien de residencia, hacen el cambio de domicilio en un módulo del IFE para votar por un partido en otro distrito, municipio o entidad.

Por David Olivo

El abanico de transas del PRI en procesos electorales parece interminable. Un día salen a relucir los monederos de Monex, otro el rebase de los topes de campaña, al siguiente estrategias de guerra sucia o de compra de voto. Hoy, le tocó al turismo electoral.

El lunes, el Instituto Nacional Electoral sancionó con 323 mil 700 pesos al PRI por un caso de turismo electoral en 2013 en Quintana Roo, es decir, el árbitro electoral confirmó que, hace cuatro años, el tricolor se benefició con la movilización de personas que vivían en Yucatán y que votaron en los comicios quintanarroenses.

En una resolución histórica, el INE también hizo una amonestación pública a 467 ciudadanos que fueron los que realizaron el cambio de domicilio, así como multas económicas a los instigadores: Juana Margarita y Miguel Arcángel, señalados de inducir a los ciudadanos a realizar el trámite de cambio de domicilio para beneficiar al PRI.

Pero en qué consiste el turismo electoral: en los bajos mundos de la política, los “turistas electorales” son aquellas personas que, sin que en realidad cambien de residencia, hacen el cambio de domicilio en un módulo del IFE para votar por un partido en otro distrito, municipio o entidad.

Un ejemplo de esta práctica fraudulenta se registró en las elecciones de 2011 cuando se eligió gobernador, alcaldes y diputados locales en Veracruz. La PGR dictó 31 órdenes de aprehensión a personas con domicilio de origen en San Luis Potosí y que se cambiaron a Veracruz con el único propósito de votar. Todos ellos para beneficiar al célebre delincuente Javier Duarte.

La primera averiguación previa relacionada con domicilio irregular se inició en 2007 por hechos ocurridos en el Distrito Federal. Desde esa fecha y hasta el 30 se septiembre de 2016 la FEPADE ha iniciado 6,807 averiguaciones previas por esta práctica. Lo anterior representa 30.8 por ciento de las averiguaciones previas iniciadas en 22 años de existencia institucional. Las entidades que presentan el mayor número de casos por domicilio irregular son el Estado de México, Veracruz y Sonora.

En las elecciones de este año los mexicanos elegiremos nuevo Presidente, se renovarán ambas Cámaras del Congreso de la Unión, nueve gubernaturas estarán en juego y habrá 30 elecciones concurrentes. En total el 1 de julio se elegirán más de 3 mil cargos de elección popular.

Es el tamaño de esta elección, por la importancia pues estará en juego la Presidencia de la República, el INE tiene que prender los focos de alerta, toda vez que, según sus propias estadísticas, el 70 por ciento de los delitos denunciados en los procesos electorales tienen que ver con el turismo electoral, por lo que es el ilícito que más preocupa a las autoridades… excepto al PRI.

Lo más grave es que detrás de este delito se pone en evidencia la vulnerabilidad del voto, pues ha quedado demostrado que en todos los casos el PRI se ha aprovechado de las condiciones socioeconómicas de la población para obtener beneficios electorales, como obligar a un grupo de ciudadanos o ciudadanas a “mover” su domicilio para participar en determinados procesos.

Insisto, el perfil de los ciudadanos involucrados en este tipo de actos no es un asunto menor. El “turismo electoral” tiene como una de sus principales herramientas el engaño a las personas, la promesa de pago económico o en especie, el condicionamiento de empleo, así como el uso de amenazas para que accedan a realizar el procedimiento de cambio de domicilio.

Este año lo que está en juego en México es la calidad de su democracia; por eso es deseable que los actores políticos tengan una visión de Estado y no cometan esta práctica ilegal, lo cual seguramente será ignorado, una vez más, por el PRI.

Sin embargo, el tricolor olvida que el turismo electoral podría ser borrado del mapa con el voto de castigo, totalmente válido, y que es aquel que suele fundir la desesperación y la desconfianza, lo que reflejaría la voluntad de decenas de millones de mexicanos de quitar y librarse este mal gobierno.

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