AMLO, por la reconciliación nacional

El dirigente de Morena y de la coalición Juntos haremos historia postula, como imperativo ético y político, el restablecimiento de la armonía social

AMLO, por la reconciliación nacional

En el centro del programa de reconstrucción nacional de Andrés Manuel López Obrador se yergue la reconciliación nacional.

Ante un México devastado por un modelo de política económica que ha lanzado a la pobreza a 60 millones de mexicanos. Ante los cientos de miles de compatriotas asesinados –la mayoría civiles, gente de bien, inocentes– por la infame guerra del narcotráfico, el dirigente de Morena y de la coalición Juntos haremos historia postula, como imperativo ético y político, el restablecimiento de la armonía social.

En efecto, la reconciliación entre los mexicanos deberá ser el eje del gobierno encabezado por López Obrador, es decir, de la reconstrucción del tejido social que permita trazar, entre todos, el camino de la justicia, la prosperidad y el crecimiento.

Porque un país dividido, enfrentado entre sí, se condena a deambular en el laberinto sin salida del atraso, de la subordinación y el odio. Y en caso extremo estaría expuesto a una guerra civil.

Desde siempre, o casi, México ha sido un país dividido. Lo fue en las épocas de la Independencia, de la Reforma. Y de la Revolución. E incluso en las décadas del desarrollo estabilizador. Tendencia que desde finales de 1982 se acentuó en forma asaz peligrosa.

Por eso, para superar nuestros añejos rencores históricos, y los del presente, desde el 6 de enero de 2017 el dirigente de Morena puso a consideración de la ciudadanía el Acuerdo político por la prosperidad y el renacimiento de México, en el cual advertía:

“Llamamos a todos los mexicanos a incorporarse a la gran tarea de la transformación nacional, no sólo a simpatizantes y a ciudadanos independientes, sino también a los militantes de otros partidos”.

En la convocatoria, “abierta a mujeres y hombres, pobres y ricos, a pobladores del campo y de la ciudad, religiosos y libres pensadores”, López Obrador llamaba a luchar juntos para lograr, por la vía pacífica y legal, un cambio de régimen que haga de la honestidad una forma de vida y de gobierno.
Desde su creación, Morena ha impulsado una estrategia de alianzas. Pero con la gente. Convencido de la importancia de ésta, Andrés Manuel López Obrador ha recorrido varias veces la nación para promover la firma del referido Acuerdo. Ideario que ha reiterado en su Proyecto de nación para 2018.
En este contexto ha de comprenderse el apoyo de personajes de distintas tendencias partidarias: de Acción Nacional, del PRI, del PRD… a su precandidatura a la Presidencia de la República. Y de millones de militantes de base de organizaciones ciudadanas, de movimientos sociales, de ciudadanos independientes…

Lastimada y herida, harta de sufrir durante tantos años la barbarie impuesta en extensas franjas del territorio de la República, enfrentada a la ausencia de gobernabilidad, hoy la ciudadanía anhela la paz. Apuesta por el regreso de un Estado que la represente y defienda.

Que le brinde seguridad a sus bienes, a sus familias, a su existencia. Que no le niegue la esperanza.

Por eso López Obrador postula la importancia fundamental del perdón, lo que en modo alguno equivale a impunidad. El perdón no implica, bajo ninguna circunstancia, que dejarán de perseguirse los delitos ni que proscribirán las sanciones correspondientes.

A quienes han delinquido habrá de juzgárseles de acuerdo con las leyes, en el marco de un Estado de derecho. No con las armas de la ira –por justificada que ésta pudiera parecer– y, menos aún, de la venganza política o de cualesquier otro tipo.

Porque la reconciliación nacional presupone, precisamente, la reinstauración del Estado de Derecho, hecho trizas, desde hace largo tiempo, por una estrategia de gobierno fincada en la ambición, la impunidad y la corrupción.

En este sentido, la reconciliación nacional no es un concepto etéreo, ni se circunscribe a pronunciamientos de índole política o moral. Es, sobre todo, la base imprescindible para impulsar una sociedad democrática e igualitaria.
Porque sin paz, las fuerzas productivas y las relaciones de producción colapsan. Y la vileza, sinónimo de ambición y crimen organizado, se apodera de la sociedad como ya lo ha hecho de vastas regiones del país.

La reconciliación y su corolario lógico, la paz, no sólo es oposición a la guerra. Es también un llamado a la movilización social para rescatar los mejores atributos de la nación. Para apuntalar la soberanía.

Desde luego, la paz no presupone, por sí misma, el establecimiento de una sociedad justa. Pero sin ella es imposible aspirar a la transformación de la sociedad.

Por eso la paz que López Obrador propone es la derivada del acuerdo, no de la imposición. Busca la reconciliación para restablecer la paz y la concordia como valores indispensables para la realización de la justicia, la libertad y el bienestar.

Para combatir corrupción e impunidad e imponer la austeridad republicana. Y así dar paso al renacimiento de la nación.