‘Perrhijos’

Y es que, más allá de la mastodóntica responsabilidad que implica ser padre, hombres y mujeres por igual han optado por estilos de vida que no son compatibles con la paternidad

Por Yazmín Alessandrini

Nos guste o no, la paternidad es un tema sumamente serio. Traer un ser humano al mundo, cuidarlo, criarlo, educarlo y mantenerlo pudiese ser la tarea más compleja a la que se puede enfrentar un ser humano a lo largo de toda su vida. Por lo mismo, no es de sorprendernos encontrarnos en la actualidad con parejas que, de plano, deciden obviar de su esquema tener hijos y en lugar de eso optan por tener… ¡perros!

Sí… ¡perros!

Y es que, más allá de la mastodóntica responsabilidad que implica ser padre, hombres y mujeres por igual han optado por estilos de vida que no son compatibles con la paternidad, además de que al mismo tiempo se abocan a consolidar otros aspectos de su vida como pueden ser crecer en el aspecto profesional, estudiar un posgrado e incluso fortalecer más el vínculo que tienen con su pareja (novi@ y/o espos@) invirtiendo considerables sumas de dinero para viajar juntos y pasar el mayor tiempo posible juntos; por lo que su mejor opción es incorporar a su núcleo de afectos a una mascota que eventualmente se convierte en un miembro permanente de su familia.

Los expertos, tanto en temas de pareja como en temas de psicología, advierten que este fenómeno, cada vez más frecuente en las parejas actuales, se detona gracias a un interesante cruce de variables psicosociales, toda vez que la gran mayoría de los seres humanos desde niños hemos tenido una relación muy cercana con los animales y, por lógica, se vuelve sumamente fácil y explicable que nos encariñemos con los perros. Además, también hay que considerar que existe una tendencia en la que tanto los matrimonios como la paternidad se vienen retrasando en las parejas, tanto como el hecho de que también ha disminuido considerablemente el número de hijos por cada familia.

Sin embargo, también existe una arista que no es del todo positiva para aquellos individuos que en lugar de hijos optaron por tener perrhijos y ésta es que se trata de un comportamiento eminentemente hedonista orientado al placer y a la gratificación personal que antepone la adquisición de bienes materiales por medio del trabajo remunerado.

Asimismo, si has llegado a la conclusión de que te gustaría tener un perro como un miembro permanente de tu familia, es muy importante que dialogues con tu pareja para definir varios puntos trascendentales, como puede ser ¿quién se hará responsable de su cuidado integral? Esto es, alimentarlo, asearlo, sacarlo a pasear, enseñarle ciertas reglas de comportamiento, quién lo llevará al veterinario… porque todo esto no es algo que se deba tomar a la ligera, pues requiere de disciplina y, por supuesto, también se requiere de cierto poder adquisitivo, porque tener una mascota también implica adquirir un compromiso económico similar al de tener un hijo, porque un perro requerirá de varios cuidados que se traducen en adquirir ciertos artículos y alimentos, y también pagar servicios veterinarios, de pensión e incluso de transportación cuando decidan llevarlo de vacaciones.

Pero más allá de todo lo anterior, hay algo muy importante que deberás tomar en cuenta todo el tiempo: un perro, al igual que un hijo, requiere prioritariamente de algo muy valioso y elemental: Amor.

¿Estás listo para integrar a un perro a tu familia?

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).

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