Instrucciones para dejar de circular un día (o dos)

No circular ha generado mayor daño emocional que la propia contaminación, que dicho sea de paso y si le sirve de terapia, desde 1989 las administraciones en turno han probado su ineficacia para hacer frente a este problema

Para ser leídas con: “The New Pollution”, de Beck

Paso 1. Sea un poco más vanguardista

En la Ciudad de México pasa de todo y no pasa nada. Las ocurrencias para extinguir el sentido común aceleran la importancia de evitar tomarse todo tan en serio. No circular ha generado mayor daño emocional que la propia contaminación, que dicho sea de paso y si le sirve de terapia, desde 1989 las administraciones en turno han probado su ineficacia para hacer frente a este problema. En su lugar, se dicen vanguardistas al tolerar bloqueos, marchas, tianguis sobre ejes viales, semáforos sin sincronización, verificaciones trucadas y una colección de artimañas que usted seguramente ve a diario. Y la inversión seria y visionaria en la calidad y en la red del transporte público, esa hoy no circula.

Paso 2. Si no circula, por lo menos deje pasar

Cinco millones de autos es el resultado de valiosas estrategias de movilidad y brillantes políticas públicas que dan prioridad al más urgente y necesario reclamo de la ciudadanía: cambiarle de nombre al DF. De la contaminación, ésa no importa porque lo más sencillo en el manual del buen político mexicano es sacar de la manga alguna prohibición, aunque esté probado que no sirve y que no atiende el verdadero foco del problema: las industrias no reguladas ni auditadas. Pero el castigo es que congele su auto (aunque porte engomado doble cero) y la recomendación, que use su bici y respire la porquería. Tal vez si todos los que poblamos la ciudad inhalamos las partículas suspendidas limpiamos el ambiente.

Paso 3. Note que todo está planificado

Si le quitan su medio de transporte diario, con toda certeza habrá una red que garantice que fácilmente pueda acceder a llevar su rutina diaria sin que esto impacte su economía.

Varios dueños de vehículos que no circularon, que por más de media hora encontraron vagones a reventar o Ubers en mil pesos y que tuvieron que retrasar su regreso, fueron recibidos con la sorpresa de ahora tener inmovilizados sus autos con la araña de  parquímetros. Por lo menos si el siguiente día hay fase 1 su auto estará bien quietecito.

Paso 4. Ya mejor ríase un poco

Que en 2016 se use aún gasolina es tan gracioso como el tono del pelo y del discurso de Trump. Que se recurra a programas como el “Hoy No Circula” en lugar de atender la cantidad y calidad del transporte público, es francamente risible. Que haya una red del metro que no cubre grandes zonas de la zona metropolitana (¿o debí haber dicho Megalópolis?) y que la última línea haya traído sorpresas y puntadas que ya hasta se olvidaron, es para envolverse en una cápsula y lanzarse al espacio como testimonio de nuestra organización. Al menos, todo esto, la nostalgia lo agradecerá.

Paso 5. Aproveche para estar vivo, ahora que puede

¿Será que los camiones de transporte público que todos vemos diario, no cuentan con el mínimo mantenimiento y se camuflan con una estudiada columna negra para que quienes no circulamos, a pesar de tener holograma doble cero, no los veamos? ¿Será que los políticos llegaron esta semana en metro y en micro a sus eventos oficiales?

Lo que sí queda clarísimo, es que las estrategias de largo plazo para reducir la contaminación son nulas y nuestros impuestos disipados: otra vez la gracia de la clase política que actúa de manera desesperada e improvisada afecta a la población, quien a su vez, parece que todo olvida y todo perdona, factor por el cual los gobernantes aplican el hoy no circula (diario) al sentido común y al servicio verdaderamente público.