Instrucciones para habitar su respiración

Siéntese cómodamente, evite recargarse en la silla o en sus prejuicios, revise que no haya puntos de tensión en su cuerpo y ponga toda la atención en cómo ingresa y cómo sale el aire por la punta de su nariz

Para ser leídas con: “Breathe (in the Air)”, de Pink Floyd

Paso 1. Deje el estar inerte para después

Habitamos chismes, presiones, fantasías absurdas, paranoias y hasta distracciones, pero se nos olvida uno de los recursos que –por estar a la mano y ser mandatorios para estar con vida- ignoramos con un descaro alarmante. Así como la respiración hace la diferencia entre un ser vivo y uno inerte, de igual forma puede hacer la distinción entre alguien que vive en automático (una rayita antes de estar inerte) y alguien que se da cuenta.

Paso 2. Respire. Por primera dese cuenta de ello.

El proceso para darse cuenta es tan sencillo que parece imposible: atender el proceso de la respiración con atención y claridad. Nada más que eso. Por absurdo que le parezca, estará usted reforzando el proceso más importante que puede llevar a cabo: el de la atención sostenida, prolongada y voluntaria para después, utilizar este recurso a voluntad. Así, siéntese cómodamente, evite recargarse en la silla o en sus prejuicios, revise que no haya puntos de tensión en su cuerpo y ponga toda la atención en cómo ingresa y cómo sale el aire por la punta de su nariz.

Será obvio que la misma mente reclame; no está acostumbrada y no va a querer ser domesticada, por lo que reaccionará de diversas formas: con distracciones, paranoias, fantasías absurdas, presiones y hasta chismes. El gimnasio mental consiste en estar atento de este proceso –habitarlo- y regresar la atención al respirar. Repita esto al menos durante 10 minutos y en dos semanas notará eventos físicos y mentales que no aparecían previamente, ya que estará refinando su capacidad de atención.

Paso 3. Acompáñese a usted mismo   

Un resumen del estar con vida es el vaivén de la excitación mental al sopor. En medio yace un punto sin diálogo interno ni discursividad en el que usted se puede familiarizar con el estar. Habitarse. Saberse atento y presente. Acompañe la exhalación y libera cualquier tensión, tome de la mano la inhalación y hágase su amigo al saber qué es lo que se siente respirar con atención. Disminuya así, el proceso diario de financiamiento de problemas y torpezas.

Paso 4. Sea científico de su propia experiencia

No hay instrucciones para respirar. Mucho menos para soltar. Sólo apueste a inyectar intención y atención a la experiencia y encuentre resultados en esto. Así, en lugar de pelearse con su vida, comprenda que eso que tiene enfrente es su práctica y su lección. Dicho de otra manera, gracias a esta práctica de la atención en la respiración, entenderá que el problema (y la solución) no es el evento en sí, sino su relación e interpretación del evento.

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo