Instrucciones para evitar parecer extranjero

Aprenda a relacionarse consigo mismo de la manera más egoísta posible y apueste a resolver exclusivamente sus problemas

Para ser leídas con: “Foreigner”, de Borliner.

Paso 1. Reniegue de todo, haga nada

La religión de todas las mañanas, esa en donde el rito trata de pegarse con la pata de la cama y ni siquiera reaccionar por el embriagante estado zombie en el que todavía hay ensoñación, prepararse un café antes que siga habiendo accidentes, bañarse como puede, ver que se le ha hecho tarde y transportarse hacia el trabajo en estado de furia, abre un espacio idóneo en esta ruta diaria, para que la mente y su barullo lancen consignas contra sus contingencias mentales.

Si todos circulan, por el tránsito. Si la mitad deja de circular, por Mancera (sin reparar en ningún otro personaje). Si nadie circulara, por  la apatía de la ciudadana por ocupar sus espacios. El punto es que, entre las múltiples bendiciones que el ser ciudadano de esta ciudad le otorga, debe agradecer la capacidad de multiplicar la crítica y pensar que con esto soluciona de fondo cualquier situación.

Paso 2. Piense local, critique global
 

Conviértase en el malpensante de la colonia. Abrace al sospechosismo como ideología que se suma a la religión de la crítica y verifique su auto. Con esto, piense que ya la libró y que cualquier otro mal que lo pudiera aquejar por un año tendría cualquier otro destinatario. Aprenda a relacionarse consigo mismo de la manera más egoísta posible y apueste a resolver exclusivamente sus problemas. Mejor aún si es a costa de los demás.

Con esto garantizará que los problemas sociales y globales queden fuera de su vista y cuando estalle la bomba pensará que se debió al resto de los mortales. La oportunidad de señalar culpables siempre será su más preciada joya bajo llave.

Paso 3. Crea sus propias ingenuidades

Quédese con las verdades históricas en turno. Por ejemplo, si le dicen que quemaron más de 40 estudiantes, apueste a la legalidad institucional, apruebe en silencio y vuelva a hundirse en el cómodo cobijo, ése en el que sólo su ignorancia puede abrazar a su apatía. Entienda que hay necesidades como las de secuestrar auditorios en las universidades; fingir paros y pretender avanzar con patadas políticas que sólo detienen al país; reconocer lejanamente nombres como Ayotzinapa, Tlatlaya; solapar políticos ladrones y varias interpretaciones de su ciudadanía.

No pierda de vista que la ceguera por estar a la moda, ser parte de algo tan ajeno como las tendencias y tener prisa por subirse al tren del meme dejan en la estación en la que se subió la posibilidad de abrigar su propia opinión. Todo sea por lanzarle al mundo el mensaje de que usted también está conectado y ha recibido el mensaje (orden) de vestirse, hablar y pretender ser como los demás. En este intento, ni siquiera logrará ser usted.

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