Instrucciones para lavarse los dientes

La higiene bucal tendría que ser un fiel reflejo y consecuencia de la higiene verbal y ésta de una saludable higiene mental

Para ser leídas con: “Eating Toothpaste” de Bratmobile

Paso uno: ¿Quién dijo que había que lavarlos?

La higiene bucal tendría que ser un fiel reflejo y consecuencia de la higiene verbal y ésta de una saludable higiene mental. Como claramente esta línea causal es constantemente fracturada, apueste a quedarse con cepillarse los dientes, puntualmente, tres veces al día. Mientras lo hace, es recomendable pensar en lo que hacía el hombre de Cromañón frente a la ausencia de eventos que hoy se conocen como necesidades. En particular, la de lavarse los dientes, usar hilo dental y hacer gárgaras con algún líquido incendiario. ¿En que momento nuestras necesidades se convirtieron en eso? ¿Qué otras colecciones de trivialidades serán consideradas prioritarias en los lustros siguientes? Escupa, enjuáguese y olvide esto mientras se preocupa por recordar qué tratamiento facial va primero.

Paso dos. Elija sus armas sabiamente

Una muestra para entender la dictadura de lo innecesario lo espera en su centro comercial de confianza: aprecie (como si estuviera frente al Rothko más complejo) la colección de colores, presentaciones, olores y diversas promesas que tienen para usted las diversas propuestas de quehacer bucal. No se extrañe al ver el arsenal que orbita en torno a esta industria: cepillos de lengua, hilo dental, artefactos eléctricos, masajeadores de encías, y demás objetos de culto que sólo servirán para llenar huecos aún no cavados, pero con siquiera verlos, ir considerando tomar la pala.

Paso tres. Cuidado con la pasta

Nadie se cepilla los dientes sin pasta. Una vez sorprendí a mi abuelita lavándose los dientes con jabón. El shock obligó una respuesta clara y expedita, cosa que logró alegando que eso era más pulcro y orgánico. Quise imitarla y, aunque fue divertido escupir burbujas, pude notar la naturaleza de la existencia de la pasta de dientes. En esa práctica también noté que hay de pastas a pastas. Las hay con sabores a planta industrial, con chispas y las de menta trepanadora. La sugerencia es que sea muy cauteloso en el uso de la pasta. No por nada se recomienda no ingerirla ni usarla en menores de edad. Si uno se lleva todo a la boca y se considera invariablemente menor de edad, tendrá que lavarse los dientes con jabón.

Paso cuatro. No olvide mirarse al espejo

Cuando el ser humano no tiene nada que hacer, se contempla al espejo. Es muy importante que no pierda la oportunidad de hacer algo mientras lleva a cabo algo que parece ser francamente inútil, pero necesario. Así como los estresados oficinistas caminan por el pasillo, como rastreando huellas de un delito mientras hablan por celular sólo porque no pueden estarse en paz, la vista tiene que capturar lo más divertido que tenga a la mano, y eso, mientras se cepilla los dientes, es usted mismo.

Paso cinco. ¿Por qué el cepillado?

Cepille con soltura. No importa si su técnica es en horizontal, vertical o diagonal. Hay quien cuida sus dientes y no el hecho de saber que se cepilla los dientes. Por ello el cepillado, como el voto, es libre y secreto. Cada quien con su técnica. Sólo, por favor, asegúrese de remover todo tipo de seres de sus incisivos y mientras eso sucede, recuerde que una boca grosera no quedará limpia aunque rocíe el ácido de su elección sobre de ella.

 

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