Instrucciones para sobrevivir a su ciudad

Sin importar la contaminación y otros problemas dignos de esta gran urbe, la convivencia puede ser más llevadera

Para ser leídas con: Paradise City de Guns N’ Roses

Paso 1. Piense en corto.

Que no nos sorprenda el estado del aire que respiramos sólo porque nos quitan un día el auto. Esta visión de ocuparse exclusivamente de su bienestar inmediato ha demostrado ser el mejor atajo para este tipo de problemas. Recuerde, por ejemplo, lo permisivo e indiferente que ha sido con su ciudad, ahora secuestrada por la fauna política. El resultado lo tiene abriendo la cortina o circulando por cualquiera de las calles: la ciudad se porta como se le pide.

Paso 2. Olvide que su ciudad está ahí.

La ciudad es el ente abstracto que por “estar ahí”, no está en realidad. Nadie amanece y decide hacer algo por su ciudad, que no sea un jingle electorero del cual, ni el político en cuestión recordará. Uno pasa por el bache, por la banqueta rota, por el parque sin pasto, y por el eje vial tomado por el tianguis y así se convierten, cada uno de los ciudadanos, libres y críticos, en una lenta máquina de aceptar la realidad tal cual se presenta a su cotidianidad. El diplomático engranaje de la indiferencia y la normalidad no pueden ser más eficientes para esa fauna que se oculta en sus mansiones para olvidar apaciblemente que vive en esta ciudad. Mientras eso pasa, la ciudad sigue ahí.

Paso 3. Bájese del mundo; de la ciudad.

Sumérjase en el idilio que da llegar a casa, prender la tele y olvidar que vive en cualquier sitio. Es más: olvídese de que vive. Pierda su mente varias veces al día, como cuando pierde el control en la sala y se da cuenta que no sólo fue el de la tv. Desconéctese del momento como reacción a lo que el día y la ciudad le prepararon y bajo ninguna circunstancia busque sentido a algo de esto. Sólo conviértase en el control remoto del control remoto y será reconocido como el modelo educativo a seguir.

Paso 4. Sea ligero como el ozono.

Así como la noción de belleza cambia, el concepto que tiene de su ciudad también lo hace. Intente por un momento suspender tres cosas: aferramientos, proyecciones y exageraciones. Luego de esto podrá ajustar algunas prioridades y saber que si no puede con las consecuencias, usted deberá suspender la acción. No hay manera de ser más ligero sin ser irresponsable.

Paso 5. Hágase unas preguntitas.

¿Cómo puede ser sustentable un planeta que tiene como credo un materialismo rampante? ¿A quién premia la sociedad y por qué? ¿Qué otra cosa puede ser más importante  que la diaria observación de su conducta y por ende, de su motivación y de su conciencia? Esa tendría que ser su región más transparente.

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