Instrucciones para definir y ser definido

Los hombres hemos olvidado que no es necesario calificar todo lo que se ve, se oye o se siente para parecer que estamos con vida

Para ser leídas con: Free Fall, de Cornelius.

Paso 1. Parezca inteligente y califique

Los hombres hemos olvidado que no es necesario calificar todo lo que se ve, se oye o se siente para parecer que estamos con vida. Pero en cierto punto, la medida de nuestro tiempo apuesta a saber que ser, es ser definido. Por ello todo mundo, así sea un niño de siete años, debe tener opinión y juicios de valor de absolutamente todo. Es uno de los precios que teníamos que pagar cuando la moda y los estigmas sociales se fijaran en la inteligencia como valor para ser popular.

Paso 2. Defina(se)

¿Quién es usted? Conózcase y conocerá el universo, decían los griegos. Pero, ¿con base en qué nos definimos? ¿Con base en una cuenta bancaria, en el número de pares de zapatos en el clóset, en la fluorescencia de su outfit deportivo o en el conocimiento del sabor de pizza favorito de los jugadores de su equipo de futbol? Usted no es sus aficiones ni sus aflicciones. Tampoco sus aciertos y, como verá, entender con base en qué construye su identidad es más relevante que el contenido subjetivo de la identidad misma.

Paso 3. Con cuidado, hombres definiendo

Defino, luego existo, exclamaría un Descartes moderno. Pero ¿qué y cómo definir algo que ni siquiera estamos seguros que existe? Cuando mucho, hay pistas develadas sólo por cinco falibles sentidos que se alían con implosiones electroquímicas para configurar nuestra versión de eso que decimos que es la “realidad”. Pero más genuino que eso, es que las cosas están vacías y toman el contenido que en realidad les proyectamos. ¿O va a negar que el mundo es rosa cuando está enamorado y negro cuando lo truenan? Ahí es cuando la definición se vuelve estéril e, incluso, superflua.

Paso 4. Ponga un espejo frente a otro

Haga la prueba: defínase. Use una, dos o cinco palabras. Las que usted quiera para convencerse por un momento, que su percepción es la única objetiva y válida (o sea: nadie lo entiende, usted es el único que lo comprende todo y debería dominar el mundo ya). Una vez que vea su leve errorcillo y que todo esto parte de una disfunción común, del acto de exagerar la realidad, apueste entonces a intentar definir lo que es el acto de definir. Si ser es ser percibido, ser definido tendría que trascender el ser. ¿Cómo (nos) definimos, pues?

Paso 5. Libérese de sus decepciones

Uno piensa erróneamente que definir es vencer la ignorancia. En el terreno religioso, en el social y en el político, la definición genera certidumbre y, ésta a su vez, estabilidad. Como si esto fuera el estado deseado de la trascendencia humana: tener las cartas acomodadas y en orden. Voltee a ver, como botón inicial, que su óptica del mundo es una construcción basada en el ego y la estructura cognitiva no hace más que, diariamente, exagerar e interpretar absolutos basados en el “Yo” que derivan en aferramiento. Y cuando se dé cuenta que no son absolutos, el sentimiento será de enojo y decepción. Por ello, ahórrese, en la medida en la que pueda, este saldo oscuro y parta del hecho de que la cognición que tenemos del mundo es subjetiva (y muchas veces errónea). Mejor definición imposible.

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