Instrucciones para caer en un bache

Esta ciudad es un bache por sí misma, sólo que no se ha dado cuenta y se empeña en hacer lo imposible para convencer al ciudadano que se trabaja en repararlos

Para ser leídas con: Ace in the Hole, de Paul Simon

Paso 1. Salude su bache

Esta ciudad es un bache por sí misma, sólo que no se ha dado cuenta y se empeña en hacer lo imposible para convencer al ciudadano que se trabaja en repararlos. El bache es parte intrínseca de la vida diaria del CDMXeño. Ahora que las lluvias se intensifican, estas pequeñas albercas recrean la pugna de la naturaleza por recobrar su territorio, por lo que cualquier gobierno en turno podría usar esa excusa y salir mejor librado de lo que está con sus escusas por no repararlos.

Paso 2. Disfrute el rebote

No es probable que usted caiga en un bache en esta ciudad: es seguro. Y al mismo tiempo, se trata de un ejercicio que genera identidad ciudadana y para lo cual sólo se requiere de usted, que salga a la calle con la frente en alto y con su auto preparado y enfundado, listos para hacer frente a la textura de cualquier pavimento (aquí imagine a un perro ladrando a lo lejos). La cultura del bache es una que se ingesta desde el seno materno y que cuando usted es jaloneado y golpeado tan pronto lo sacan del útero, ya es entrenado para soportar éste y cualquier rebote vital. Y a eso nos acostumbramos en esta ciudad: a un constante y reiterado rebote vital.

Paso 3. Pruebe su paciencia

Las autoridades capitalinas estiman que son cerca de 200 mil los baches que ejercitan cada año su capacidad de sorpresa. Si usted cae en uno y quiere ver hasta dónde llega su fuerza de voluntad, pruebe reclamar al gobierno por el daño perpetrado. Recuerde tomarle fotos, es un suceso que deberá probarse y mirarse con humor. Primero deberá acudir, inmediatamente después de su encuentro con el bache, al Juzgado Cívico de la delegación en la que el bache se encariñó de usted: recuerde que entre más tenebroso, más memorable. Aquí deberá llenar una constancia de hechos y un peritaje que acredite al bache como autor intelectual del siniestro. Luego tendrá que ir a la Contraloría General con una copia certificada de la constancia de hechos, una copia certificada del peritaje, su licencia de conducir, tarjeta de circulación, IFE y f(r)actura. Premio a quien aguante esto. (¿No es más fácil, como en un noble y sencillo Pokémon GO, cazar baches a tiempo y usar pavimento de buena calidad?)

Paso 4. Sóbese

Hay de baches a baches y para todo tipo de conductor: está el bache aleccionador, que es el que le tira el celular o el rímel. Está el bache petrolero, que es el que parece inofensivo, pero es tan profundo que sólo se oye el metal chocar (y la acción necesaria: sobar el volante y hablarle bonito al coche). También está el bache oportuno, ése que aunque vaya a 20 km/h, le costará una ida al vulcanizador por si todavía no tenía plan para su fin de semana. El más peligroso es el bache doble cara, el que se camuflajea de charco y revienta la llanta. Por eso se le invita a usted y a la ciudadanía a que, frente a la imposible tarea de que se instale pavimento decente (¿si no de dónde sacan nuestros políticos para sus viajes y mansiones?) ni hacer un trabajo rápido de reparación de los mismos, arme su propia colección de categorías para los baches en los que caiga. Así no quedará nada más en el coraje, sino que será un fértil alimento para su creatividad. Después de todo, un buen bache es una buena historia en potencia.

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