La columna de Eduardo Navarrete: instrucciones para reventar

Para ser leídas con: Por Reventar, de Vietato

Paso 1. Actualice su reventar

El mundo, como uno mismo, tiene el derecho constitucional para decir “ya basta” cada que requiera un respiro. Nos hemos hecho tan individualistas y cortoplacistas que pensar en otra cosa que sea “Yo” es motivo para lanzar manotazos en diferentes magnitudes. Por eso voltee a ver el estado de su paz interna y no se preocupe, sea porque prenda usted las noticias o le exijan bloquear una avenida, la marca de estos días es reventar y hacer reventar, paradójicamente, como aspiración para alcanzar un orden social.

 

Paso 2. Ecualice su acto de reventar

Éste puede ser lo visceral y solitario que requiera, o lo dramático, victimario y escandaloso que la situación y la nación lo demanden. Por ello, es indispensable recordar que la escena va a ser del tamaño que requiere el acto, por lo que la emoción estará tendida al servicio de la ocasión. Usted reviente a gusto, pues.

 

Paso 3. Espere lo que hace

No hay estallido sin provocación (y viceversa). De algo debe estar usted consciente: cuando se mueve, y de forma álgida, el espacio, tendrá una respuesta acorde. Sería ingenuo pensar que el espacio es el acto o que no habrá consecuencias de lo que hace, dice o piensa. Tanto como pensar que escribir (o leer) esto quedará impune.

 

Paso 4. Evite filtros

Durante el estallido, haga el favor de convertirse en sabio. Lo mejor que puede hacer alguien, durante un episodio de estallido es hacerse consciente de su responsabilidad y responsable de su conciencia. Si comprende que no hay un “yo” como lo ve su primera persona, tendrá acceso a ver el evento tal cual es.

 

Paso 5. La calma y la tempestad.

Si en realidad son muy pocas las necesidades que genuinamente tenemos, ¿por qué hacemos tan complejo todo esto? Observe por un momento sus apegos: ¿cuánta energía deposita en aquello que en realidad es impermanente? ¿Piensa seguir reventando de esa manera?