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Lydia Cacho indaga en las raíces del machismo en los hombres

De esto trata el libro #EllosHablan, con el que la periodista mexicana Lydia Cacho vuelve a colocarse en las manos de los lectores.

Lydia Cacho, la feminista de 55 años y la entrevistadora apasionada con 30 años de ejercicio profesional, no teme ser cuestionada por el feminismo radical o por el hembrismo con esta publicación. Y cuando movimientos contra el acoso sexual como #MeToo o #TimesUp le dijeron a los hombres que era momento de callarse, ella decidió escucharlos a través de #EllosHablan. No para victimizarlos, sino para comprenderlos tomando en cuenta el contexto familiar de su niñez que formó sus personalidades.
Se sabe víctima de la violencia pero también se reconoce como una mujer amorosa, como una gran amiga y como una amante de la cocina. Conversamos con ella, vimos su firmeza y escuchamos su concepto del feminismo. Aquí el diálogo con esta mujer, viajera y abanderada de los derechos humanos, que cree en la posibilidad de una sociedad más justa y equitativa para todos.

Cuéntanos sobre tu nueva creación, #EllosHablan.

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— Es un libro que decidí hacer en el momento en que salió todo el movimiento #MeToo y #TimesUp en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa cuando las mujeres empeazaron a denunciar la violencia y el hostigamiento sexual (…) muchas mujeres muy famosas dijeron que era momento de los hombres para callarse la boca y que debían de escuchar. Y cuando yo oí esa frase, dije no. Es el momento para escucharlos, saber qué está pasando en su cabeza. Todo el libro son puros testimonios de hombres expertos, víctimas, no víctimas, intelectuales, académicos, un chico que está preso por trata de personas, un joven que vivió con un padre violento. Busqué a hombres desde muy jóvenes a adultos mayores para poder entender cómo vivieron su infancia y cómo se construye la masculinidad en nuestro continente.

En México, ¿el machismo es un asunto de ayer, de hoy o de siempre?

— En el mundo entero el machismo es un asunto de toda la vida. Es decir, el término machismo puede ser mexicano pero el contenido del machismo, es decir, todas las bases culturales del patriarcado, son internacionales. En todos los países aplica. Es global. En diferentes países tienen aproximaciones distintas, reconocimientos diferentes. En unos se pelea más contra esto que en otros, pero al final es un asunto cultural. Es un precepto cultural que aborda a toda la humanidad.

Hablas en este libro de la construcción del abusador. ¿Cómo las familias construyen a un abusador? ¿Qué están haciendo o en qué se están equivocando?


— Están reproduciendo patrones culturales del machismo del patriarcado. Es decir, tiene que haber alguien que mande y alguien que obedezca; primero son los niños y las niñas obviamente. Al niño se le tiene que condicionar a convertirse en un soldadito de plomo, con una visión absolutamente militarizada que a través de la palabra va a dominar al otro y a la otra. Va a condicionar tener siempre a personas inferiores para sentirse superior. Las mujeres tienen dos opciones: una, convertirse en víctimas eternas del machismo, en rebeldes como lo somos millones que nos hemos revelado desde niñas contra este sistema cultural o en hembristas donde saben que están jugando un juego perverso donde entran en el discurso machista que es manipulador y que además les conviene. Una mujer florero que necesita un hombre cartera.

Entonces, el libro es una provocación para que la gente se dé cuenta de que el machismo nos tiene a todos y todas metidos en un sistema obsoleto que nos está haciendo un daño terrible. Y que toda la violencia, incluso la criminal, la delincuencia organizada, la corrupción sistémica y todas las formas de dictaduras que tenemos en el mundo entero, responden a una visión patriarcal del mundo donde todo el tiempo tienes que someter a alguien para poder sobrevivir.

“Lo más interesante de este siglo es que no tenemos la respuesta de cómo ser hombres y mujeres para el siglo XXII. Tenemos la tarea de inventarnos esa respuesta”. Lydia Cacho, escritora

Tomando en cuenta que eres activista, ¿para ti qué significa el feminismo? ¿Está bien encaminada esta ideología o tiene algunas desviaciones?

— El feminismo es una corriente filosófica que surgió hace más de 100 años; se ha ido fortaleciendo a partir del conocimiento de las mujeres sabias de todo el mundo. Desde las mujeres de África, Europa, América, de todos los continentes para crear una corriente filosófica que nos permite la categoría de análisis de perspectiva de género que es una categoría de análisis filosófico. Si estamos aconstrumbradas a mirar de frente a todas las personas, lo que nos permite el feminismo es irnos a la otra esquina con unos lentes que nos permiten ver mejor y, a partir de ese lugar distinto, poder ver la diversidad y reconocer las diferencias, las desigualdades.

Señalarlas, después decir, esto es injusto y tiene que cambiar. El feminismo no es hembrismo, es decir, tener que defender a las mujeres simple y sencillamente porque son mujeres no es feminismo, eso puede ser un sentido de humanidad, de compasión, de empatía pero no es feminismo.


Dentro del feminismo hay muchas corrientes de feministas radicales, las punk, otras más integradoras, pero para mi el feminismo es el reconocimiento de la otredad, desde la perspectiva de genero.

¿Qué consejo le darías a los nuevos padres respecto a cómo criar a sus hijos de manera acertiva?

— Yo les aconsejaría que se sienten, antes o después de haber tenido a sus bebés, a preguntarse qué fue lo que más le nutrió en la infancia y qué fue lo que más daños le hizo, escribirlo y recordarlo mutuamente siempre, porque lo que no se conoce y no se mira, no se transforma. Cuando tú sabes que creciste en desigualdad, con la injusticia de la violencia o del sexismo puedes reconocerlo y encontrar otro camino distinto. Lo más interesante para mí de este siglo es que no tenemos la respuesta de cómo ser hombres y mujeres para el siglo XXII y tenemos la tarea para inventarnos esa respuesta.

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Tres razones para leer #EllosHablan.

— La primera es que yo busqué durante muchos meses un libro que me diera esas respuestas y no lo encontré, por eso lo escribí. Otra, porque es un libro escrito desde la honestidad de la infancia de hombres desde un chico que está en la cárcel hasta uno de los intelectuales más reconocidos de América. Y la tercera, porque es momento de que los hombres se sienten a dialogar con las feministas. Hay una crisis que debemos abordar y la única forma es escuchándonos mutuamente.

 

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149

pesos cuesta la versión digital de #EllosHablan.

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