Sonora: tres maravillas que debes conocer

El estado que comparte frontera con Arizona conserva la mayoría de sus bellezas todavía ignoradas por el turismo masivo

Por Diego Rammsy

Un sol abrazador, el viento caliente que corre sobre un paisaje semidesértico y el mar de Cortés con un color azul verdoso inimitable. Sonora es un estado de bajo perfil en lo que a turismo se refiere, pero por eso mismo sus destinos permanecen en un estado ideal, con un potencial tremendo y a la espera de ser descubiertos por más y más turistas cada año.

Su gastronomía marina es insuperable gracias a la calidad de los pescados y mariscos que se extraen en sus costas, y qué decir del trigo, que en Sonora se convierte en las mejores tortillas de harina que podrás probar (y de las coyotas, ni se diga).

Prepárate para salir de lo convencional y descubrir un destino que esconde mucho más de lo que podrás creer.

  1. Álamos mágicos

    La clasificación de Pueblo Mágico casi le queda chica. Álamos es una de las más preciosas ciudades de México, tanto por su arquitectura como por sus paisajes.

    Esta villa de edificios coloniales del siglo XVIII es uno de los grandes atractivos turísticos del estado de Sonora, ya que ha sabido conservar todo su encanto y hacerle justicia a uno de sus apodos: La Ciudad de los Portales. Subir hasta el mirador es una obligación, ya que otorga bellísimas postales aéreas de las ciudad a los visitantes, pero también es muy recomendable tomar alguno de los trenes turísticos que recorren las calles empedradas pasando por los lugares más bellos, como el Callejón del Beso, la iglesia y el Palacio Municipal.

    Aprovechando la visita, no dejes de probar la cajeta de guayaba, una de las pócimas dulces más célebres de Álamos.

  2. San Carlos paradisíaco

    Desde cualquier zona por la que se llegue al estado, San Carlos es un pueblo a la orilla del mar bastante accesible y tranquilo; a pocos minutos del puerto de Guaymas, no se debe dejar pasar la oportunidad de visitarlo. Gracias en parte a que la mayoría de sus casas pertenecen a nuestros vecinos del norte (Estados Unidos y Canadá), la paz es inevitable y el mar sorprende con un azul intenso.

    Un paseo en auto por la vía costera podría ser suficiente para admirar la belleza natural de este poblado de poco más de dos mil habitantes. Si quieres degustar la comida costera, uno de sus mejores representantes es el restaurante El Mazateño, con una variedad de preparaciones con camarones que te deleitará.

  3. Huatabampo y Huatabampito

    Llamada así por el municipio de Huatabampo, que está a sólo unos 20 minutos en auto, la playa de Huatabampito es de las más tranquilas que podrás visitar. Son varios kilómetros de mar a los que casi exclusivamente acuden los lugareños. Si bien hay algunas casas en sus costas, de dueños mexicanos y estadounidenses, la playa es suficientemente grande y sólo se llena en los fines de semana de calor.

    En Huatabampo, no hay que dejar de ir por una malteada de vainilla ni a las birrias, porque saben diferente a todas las que has probado. Promesa.

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