Chef Chris Valdés: “Hay que cocinar con amor”

Chris Valdés es un chef miamense que con tan sólo veintiocho años ya sabe hacia donde quiere ir en el camino gastronómico de la ciudad estadounidense con más oferta de alta cocina latinoamericana

Por Carla O'Donnell

Come, ama y diviértete

Serio en la ejecución de sus platillos y divertido a la vez, fue finalista en el programa de televisión Food Network Star y tiene su propio canal de cocina en YouTube: Cooking with Chris que va por la cuarta temporada.

Próximamente Chris estará como chef invitado en el New York Food & Wine Festival que se celebrará en octubre.

El joven chef cocina desde el corazón y siente la cocina un poco terapéutica por sus vivencias. Enseñar gastronomía a otros también le sana por dentro, sobre todo le gusta trabajar con niños.

Imparable, hace siete años Chris crea su propio catering Best Chefs Catering’ aunque donde más lo goza es frente a la cámara; y es que ha sabido combinar sus dos pasiones: la actuación y la cocina.

“Valoro mucho los detalles pequeños”, dice. Muy perfeccionista y detallista. Su único vicio confesable es el pollo frito. Se considera un excelente anfitrión en su casa porque le encanta atender a sus invitados.

Gastronomía El chef gusta de preparar platillos imaginativos. / Cortesía del chef

Saborear el encanto de un sueño

Nueva York nos platica, su ciudad predilecta, le hace creer que cualquier sueño es posible.

Lo suyo es improvisar totalmente a la hora de meterse entre fogones y disfruta de los placeres de la mesa con la misma ilusión que un niño grande. Además se le ve asiduamente en distintos canales de televisión, tal y como se imaginaba de pequeño, ya que suele participar para hacer recetas sencillas y sabrosas.

“Nadie nace siendo un gran cocinero, se aprende intentando”, y ganar una beca para estudiar en Le Cordon Bleu le cambió la vida a Chris tal y como nos explica mientras merendamos.

¿Qué supuso ganar una beca para estudiar en Le Cordon Bleu siendo un adolescente?

—La primera vez que cociné fue en mi casa, estaba solo y preparé un arroz con pollo con sólo diez años. De pequeño yo quería ser chef o abogado. Un día mi maestra en la escuela me habló de un concurso de repostería. Yo era un adolescente con ilusiones, me apunté y fui seleccionado entre diez estudiantes.

Quería ser la inspiración para alguien al igual que el Chef Emeril Lagasse lo fue para mí. La repostería en aquel momento no me interesaba y me estresa desde entonces. Además fue un desastre la primera vez que intenté hacer un postre decente.

Mi tarta acabó siendo un batido de cheesecake crudo y todo el mundo quedó salpicado de harina, pero la vida no es darte por vencido. A las pocas semanas hubo otro concurso pero yo no quería repetir la mala experiencia. Pensé que debía ir a la escuela de leyes y olvidarme de ser chef…

Al poco tiempo me llamaron y me habían seleccionando, mi misma maestra me había apuntado sin avisar y fue una sorpresa. Me meto en la cocina y me pongo a ello con emoción y miedo, pensaba en el chef Emeril que me había marcado siendo niño. Cociné lo que me salió y gané. Aprendí de mis errores y por eso creo que me llevé el primer premio. Ahí ya decidí ser chef.

¿Qué es lo que no puede faltar en tu cocina?

—El ajo para cocinar y el amor a la mesa. Soy un poco sibarita también y valoro mucho los detalles pequeños.

Gstronomía Considera que es importante degustar con calma lo que se come para apreciar los sabores. / Cortesía del chef

¿Qué tipo de jefe eres?

—Soy un jefe al que le gusta hacer bien el trabajo y soy serio; me gusta concentrarme mucho. Pero trato de hablar con mi equipo y trato de ayudar siempre si alguien tiene un mal día. Soy disciplinado y muy humano. Además me gusta ofrecer un buen servicio y si se comete un error, pedir perdón y rectificar es lo primero que hago.

“Un buen método es no tener método” (Ferrán Adriá), ¿eso te pasa a ti?

Soy muy espontáneo y me gusta trabajar de esta manera cuando grabo mis programas en mi canal de YouTube. Cocino lo que siento.

Cuando le pregunto cuáles son sus ingredientes fundamentales en la cocina, el joven chef lo tiene claro:

—Un paladar exigente para crear platillos imaginativos, una mente para los negocios y una disposición genética para disfrutar de los placeres de la buena mesa.

¿Cuándo empezaste tu canal de cocina de ‘Cooking with Chris’?

—A los veintidós años traté de hacerlo pero no me gustaba la imagen que daba en cámara. Al año fui a una escuela de actuación y el maestro me pidió que viera los videos que había grabado y dijo que esa tarea era necesaria para aprender de los errores.

Desde bien pequeñito yo quería ser actor y hacía mis shows como el chef Emeril en casa, pero mi pasión es cocinar para televisión y ahí lo combino, tanto en español como en inglés.

¿Te sientes como un nueva versión de Chris?

—Yo creo que he renacido varias veces, a los diez años, a los veinticuatro y ahora que he creado mi propia fundación y me siento en paz conmigo mismo.

¿Eres buen anfitrión en tu casa?

—Me gusta que me atiendan bien en un restaurante. El buen servicio es básico. Pues lo mismo en mi casa y yo me quiero ocupar de todo, a veces me estreso demasiado.

¿Platillo del que estás más orgulloso?

—No tengo uno preferido. Depende de lo que cree en el momento. Puede ser el primer postre que inventé: un creme brulee que hago con licor de naranja y que decoro con frutos del bosque.

Gastronomía El chef gusta de preparar un creme bruleé de su invención. / Cortesía del chef

Tenesseee Williams estaba convencido que “una comida bien preparada tiene sabores delicados que hay que retener en la boca para apreciarlos”

—Estoy de acuerdo con estas palabras, hay que degustar con calma lo que se come. Hace poco fui al Revolution restaurant en Nueva Orleans. Es un lugar que tiene distintos salones con diferentes decoraciones.Tienen una cocina abierta de mármol blanco y ahí fue donde quise sentarme, cuando probé el puré con aceite de trufa creí morir, me encantó y disfruté mucho la experiencia y cómo me hizo sentir la comida.

Hace unas semanas también estuve en Georgia y pude probar un pollo frito que hacen allá increíble, y ya sabes de mi obsesión con el pollo…

¿Cuando viajas por trabajo te gusta sacar tiempo para hacer algo de turismo gastronómico?

Siempre trato de combinar los viajes de negocios y placer.  Me gusta aprovechar y separo un par de días, los dedico a visitar los restaurantes que hay en cada lugar. Puedo almorzar y cenar en varios lugares, incluso en un sitio pruebo el primer plato y el postre en otro, sin problema.

¿Qué lugar de los últimos en los que has estado te ha marcado más?

En cada ciudad encuentro algo, pero Nueva York me cambia cada vez que voy, me causa algo, me hace sentir mejor emocionalmente. Es una ciudad que me llena y me provoca una sensación que no sé explicar…

¿Qué es el arte de cocinar para ti?

Vivimos en una época en la que hemos perdido la tradición de cocinar entre todos, poner la mesa y comer juntos en familia. Eso es una pena pero es que todo se está transformando rápidamente y tampoco todo es malo.

Ahora la gente piensa mucho en el origen de la comida, en si es saludable o no, quieren saber que están comiendo realmente. Esto es positivo. Los social media son un plus ya que han ayudado a querer aprender a cocinar, algo impensable para algunos, esto es una ventaja porque acercas la cultura culinaria a un público amplio.

Por otro lado si hablamos de restaurantes, en Miami hay un buen nivel gastronómico, acá se cuida mucho todo el concepto: la especialidad del lugar, la decoración, el ambiente, la atención al cliente y la calidad de la comida, es un todo.

Más sobre el chef Valdés

Su trago preferido es Vodka con jugo de piña y limón.

Su próximo sueño es publicar un libro de recetas.

Su espíritu solidario le ha llevado a estar colaborando con varias asociaciones: American Liver Foundation, Amigos for Kids y Chapman Partnership.

Después del huracán Irma que asoló Puerto Rico estuvo allí también repartiendo juguetes.

Gastronomía Comparte una receta saludable: unas Chips de kale / Cortesía del chef

Como snack saludable recomienda unas Chips de kale y comparte su receta con nosotros:

Ingredientes: 3 tazas de hojas de kale (se pasan por agua y se secan); aceite de oliva y sal

  • Precalentar el horno a 325’F
  • Poner aceite de oliva y sal
  • Colocar sobre el papel de horno las hojas de la kale
  • Calentar 15 minutos o cuando se vean crujientes
  • Truco: en lugar de añadir sal regular, se puede usar sal de ajo, de trufa o picante

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