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Una experiencia que vale la pena vivir. / DreamstimeUna experiencia que vale la pena vivir. / Dreamstime
Plus 02/09/2021

Brandy y chocolate, un maridaje diferente que te cautivará

El Brandy Gran Duque de Alba Oro, de las bodegas jerezanas Williams & Humbert, resulta el compañero ideal para vivir esta experiencia.

Considerado entre la lista de los 100 mejores espirituosos del mundo, este brandy actualiza la imagen de su emblemático Solera Gran Reserva apostando por un diseño moderno y elegante.

El Brandy

La nueva presentación tiene un enfoque más contemporáneo al tiempo que conserva los orígenes de un diseño cuya creatividad es parte del legado de la compañía jerezana.

El cambio de packaging incluye la renovación iconográfica de la botella, elaborada con cristal y en la que destacan unas aristas en la base. El cierre con tapón de corcho mantiene su color rojo pero cobra más protagonismo por su tamaño, forma y grabado del escudo de la Casa de Alba.

La etiqueta es ahora transparente con el nombre de la marca en su rotulación casi original junto a la firma del propio Gran Duque de Alba y, aunque desaparece el lacre, la botella mantiene su característica cinta roja.

El nuevo diseño es sumamente elegante. / Cortesía

La experiencia

De la mano del reconocido chef Iván Millán, quien hizo diversos chocolates artesanales para su maridaje, la marca propone primero servirlo en una copa cerrada para concentrar los aromas y sabores de la bebida espirituosa.

A la vista, ofrece tonos de color caoba y reflejos brillantes, mientras que al olfato se perciben aromas a vainilla, chocolate, especias y un poco de pimienta.

Sea un maridaje por complemento o por contraste el Brandy se disfruta. / Dreamstime

Para la degustación el chef Millán propone un maridaje por complemento en los que incluye bombones de chocolate con relleno de coco y avellana, praliné de avellana, ganaché de café de olla.

Para el maridaje de contraste, sorprende con sus creaciones de albahaca y vinagre balsámico y otro de queso azul que, sin duda, dan una nueva perspectiva para degustar esta extraordinaria bebida.

Renovación

Una imagen renovada y más sofisticada que no pierde los valores y la personalidad de una marca con más de 75 años en el mercado. Un diseño que sigue reflejando su calidad y cuidada elaboración artesanal, fruto de los años de experiencia de una bodega centenaria. En su interior, la misma excelencia de un brandy premiado internacionalmente.

El nuevo formato le aporta una distinción especial, posicionándolo en una línea más moderna con el objetivo de cautivar a otros públicos y adaptarse a las actuales tendencias de consumo en el sector de los espirituosos.

Magaly Iturralde, embajadora de la marca en México.

Su historia

La marca se lanzó en 1945 e inicialmente debía llevar el nombre del Séptimo Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII Duque de Alba.

Sin embargo, justo antes de su lanzamiento, el aristócrata quedó tan impresionado al degustar el noble producto, que sugirió que sería mucho más apropiado utilizar el nombre de su antepasado, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el Gran Duque de Alba.

El entonces conservador de la colección de arte del Palacio de Liria realizó el boceto para la primera etiqueta inspirándose en el autorretrato pintado por Tiziano.

Años más tarde, en 1973, se llevó a cabo una fuerte campaña de promoción internacional y Antoni Cumella, uno de los grandes ceramistas del s. XX, hizo el diseño de una nueva botella. Desde entonces, la marca ha presentado diversas novedades y actualizaciones en su packaging.

El diseño va acorde a los nuevos tiempos. / Cortesía.

Características

Este brandy es el resultado de la minuciosa selección de la materia prima con la que se elabora a partir de Uva Palomino y Uva Airén, cuidadoso método de destilación y su tradicional proceso de crianza.

Gran Duque de Alba envejece a lo largo de 12 años en barricas de roble americano que previamente han sido envinadas con oloroso, siguiendo el sistema de Soleras y Criaderas del Marco de Jerez.

De Color Caoba con tonos dorados, la complejidad de sus aromas a “esteres vinosos”, con matices balsámicos, denota su larga permanencia en madera.

Ligeramente abocado, es suave y pleno en boca, presentando notas tostadas y de vainilla así como un final largo y grato.