“Debe haber cambios y acabar con la ineptitud de las autoridades”: Medallista olímpico

En una entrevista con Publisport, el medallista olímpico Mario González reveló que el bronce de Misael Rodríguez sabe más a oro, luego de vivir un ciclo olímpico entre despidos, sin apoyos deportivos y sin un salario.

Por Ana Laura García

 

El medallista olímpico en Seúl 1988 y uno de los cuatro entrenadores de la delegación mexicana de boxeo, Mario González, sabe lo que es subir al podio como atleta y del sacrificio que implica llevar la presión de representar a un país en unos Juegos Olímpicos.

González no cabe de felicidad al saber que el deporte de los puños rompió la racha de 16 años de no conseguir una metal en la justa veraniega, pese a las carencias por las que pasa dicha disciplina en nuestro país, donde él y el resto del cuerpo técnico tricolor, no han percibido un sueldo desde junio, luego de que fueron despedidos por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en México (Conade), en abril pasado.

Ahora sabe que su mejor paga es el bronce que consiguió su pupilo Misael Rodríguez, cosecha que se dio luego de pelear contra corriente, al ser pronosticado como un selectivo no favorito al podio, pese a haber conseguido seis boletos a Río. Hoy callan bocas y, a la vez, piden que lleguen los cambios ahora que Brasil 2016 terminó y Tokio 2020  es la meta de muchos.

 

¿Debe de haber cambios en las instituciones deportivas mexicanas ahora que terminaron los JO?

­— Debe de haber algunos cambios, cambios necesarios porque no están afectando a un deporte sino a todo el deporte mexicano, y se está viviendo en carne propia los resultados de esa ineptitud de manejar el deporte por las autoridades de grandes rasgos y que no tienen el conocimiento de lo que es competir internacionalmente.

 

 ¿Cuál sería el contraste en cuanto a la presión en aquellos años y la actualidad? Si comparamos los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y
Río 2016…

— La presión es la misma. Dentro de cada atleta de cualquier deporte es una impresión importante porque se está representando a un país, no a tu estado o a tu colonia. Eso influye mucho en el propio desempeño de cada actividad, porque te desconcentras o te pones a preocuparte por otras cosas y no por el tener un buen resultado. 

 

¿Cómo se deben dividir las responsabilidades tras los malos resultados en una competencia?

— Uno como entrenador te puede decir que hemos hecho el mejor trabajo, porque lo vemos en el desempeño de nuestros peleadores, por eso decimos que nuestros atletas van preparados lo mejor posible, hay otros aspectos atrás que pueden perjudicar como: el fogueo internacional, necesitamos un respaldo de que se están haciendo las cosas como, se van a hacer en la competencias. Muchas circunstancias pueden desviar la mentalidad de un atleta cuando no estás bien enfocado y, lógico, las autoridades de pantalón largo tienen la necesidad de casi casi complacer al atleta y al entrenador para que puedan tener un desempeño importante en la competencia.

 

¿Con este bronce en el boxeo se podrá complacer ahora sí al atleta?

— Esto no lo puedo decir ahorita, no nada más al atleta sino también a los entrenadores. 

Nosotros los entrenadores oficiales de la Federación fuimos despedidos por parte de Conade y no nos quisieron contratar nuevamente porque supuestamente no se estaba haciendo un buen trabajo. Un resultado bueno de seis (en Río), puede tapar bocas de todos lados, porque se está trabajando bien.

¿Recibieron algún pago económico por ser entrenadores durante este cierre de ciclo previo a Río 2016?

— Hemos estado trabajando, no hemos cobrado junio y julio y pues hasta el último momento hemos estado apoyando a la Federación. Nosotros como entrenadores nos trazamos una meta y quisimos completarla, no quisimos abandonar el barco, lo que me interesaba mucho es terminar el ciclo y más con una medalla olímpica.

 

¿Qué sigue después de Río?

— Quiero estar presente en todo momento, cuando la verdadera autoridad, que es la Federación Mexicana de Boxeo me diga, ‘muchas gracias hasta luego’, pero vamos a ver, quizá puedan venir cosas mejores, vamos a ver, pusimos nuestro granito de arena y eso vale mucho. 

 

¿Cree que una mala declaración a los medios podría echar a perder una buena actuación de algún deportista?

— Claro que sí, es algo psicológico que puede ser evolutiva o superficial. Te puede bajar o subir, te dicen tantas patrañas que te baja tu autoestima y puede ser perjudicial para tu desempeño. 

 

¿Cómo era el apoyo de las instituciones de nuestro país hace 28 años?

— Era raquítica porque no teníamos tanta difusión, enfoque a nuestra persona, los apoyos tanto económicos como de fogueo y preparación eran mínimos. 

 

¿Quién los apoyó en esa aventura olímpica?

— Recibimos una pequeña ayuda, en ese entonces, de Julio César Chávez, tuvimos una pequeña plática motivaciones con él y su representante don King. Tres días antes de ir a Juegos Olímpicos nos hizo un donativo de 200 dólares, en esos años fue un buen estímulo porque ambos buscaron que nos fuéramos tranquilos en ese aspecto, fue una motivación muy grande.

 

¿Qué le dijo JC Chávez tras conseguir el bronce?

— Me lo dijo antes, en esa misma noche, me dijo que me veía bien preparado y que a lo mejor iba a obtener medalla y sí, tuvo voz de profeta mi querido JC Chávez. 

 

 

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