La crisis de autoridad

La maestra en psicología, Claudia Rivas, comparte su opinión sobre lo sucedido entre los árbitros y la Federación

Por Publisport
Mexsport
La crisis de autoridad

El pasado fin de semana, estuvimos al borde de la indigestión deportiva pues tuvimos el México  Championship de golf, Abierto Mexicano de Tenis y nuestra amada Liga MX. Una semana después padecemos una “cruda” emocional sin golf, tenis y sin futbol.

Los árbitros, los de negro —a pesar de sus multicolores camisas— han decidido irse a la huelga, demandando respeto y castigo justo a los infractores.

Las acciones de Pablo Aguilar y de Enrique Triverio, de acuerdo a los colegiados, han quedado sin castigo justo y por eso, —hartos— deciden parar la liga, lo cual ha levantado voces airadas a favor y en contra, hasta un posible “despido” de la Femexfut, algo complicado pues no son empleados de la federación.

Pero, ¿qué consecuencias tiene este movimiento? ¿Debemos atacarlos porque nos echan a perder nuestro juego? ¿Qué se hace en la vida sin fut?

Árbitros buenos y malos han existido siempre, al igual que médicos, técnicos, jugadores… Sin embargo, hoy se tocó literalmente al árbitro y el árbitro es intocable.

Valores, ética, normas, disciplina; todo aquello que muestre límites es aquí y ahora cuestionable, “los valores son para los demás, no para mí”, “mi equipo ha sido tocado y entonces no acepto los castigos, las sanciones”. Esto tiene consecuencias psicológicas graves en nuestra ya muy lastimada cultura mexicana. Crisis de valores, niños que no saludan, la añeja y olvidada costumbre del por favor y el gracias, el “anacronismo” del respeto al adulto parecen haber permeado una cultura que cada vez se vuelve más incivilizada —si se me permite la expresión— un retorno a lo salvaje, a la ley del más fuerte o del más adinerado, un fracaso total de las instituciones y la democracia, porque sin orden, sin respeto, no hay civilización que avance.

Nuestros jugadores —no todos, porque hay maravillosas y grandes excepciones— se han convertido en nuestros niños mimados, consentidos, aquellos que demandan a sus padres porque les ponen un poquito de reglas, de castigos. Quede claro que jamás defenderé el autoritarismo, como no defiendo la sobreprotección en la que estamos cayendo con respecto a nuestros jugadores profesionales.

La violencia en nuestro futbol en estadios, tribunas, y alrededores, llegó a la cancha y ya parece una mancha de aceite en hoja blanca que nadie puede parar, de ahí la relevancia de las acciones coordinadas de los árbitros, que en este fin de semana, con la pausa y vacío de juegos nos lleva a reflexionar: el futbol no tiene la culpa, la pelota no se mancha, la estamos manchando nosotros, ciegos, sordos y mudos ante una avalancha de ruptura de límites que crecía.

Más allá del derecho de los colegiados a exigir respeto, si cuestionamos el orden, cuestionamos los valores para acercamos al caos.  No debemos olvidar que los héroes actuales, los ejemplos de niños y adolescentes son los deportistas, principalmente los jugadores de futbol. Si un padre permite y cuestiona a la autoridad en complicidad con sus hijos, el día de mañana sus hijos cuestionarán su disciplina.

Aguilar y  Triverio se han equivocado. Reciban su castigo, aprendan de sus errores y a continuar en orden con la liga. Y los árbitros y comisión disciplinaria no esperen a que se ahogue el niño para impartir justicia y respeto que también ellos con actitudes inconsistentes han perdido. No a la impunidad, sí a la consciencia y  la responsabilidad social que los miembros de la comunidad deportiva tenemos, dentro y fuera del deporte.

Claudia Alicia Rivas Garza
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