Columna: El “poder ser hocicón”

Los "comentaristas" Flavio Azzaro y Augusto César se encuentran en el "ojo del huracán" tras sus polémicas declaraciones en contra de México

Por Aldo Miranda

En los medios de comunicación, las cámaras y los micrófonos son tan poderosos que la credibilidad se puede ganar a partir de los puntos de vista que cada uno emita. Me explico a continuación.

Ha sido tema de discusión, casi nacional, que los supuestos comentaristas deportivos Flavio Azzaro y Augusto César, de un desconocido programa llamado "Futbol al Horno", juzgaron a la Liga MX sin conocimiento de causa y, de paso, arremetieron contra México destacando que lo único bueno era: El Chavo del 8, un programa de culto nacional, pero irrelevante en la actualidad para las nuevas generaciones.

Entre los calificativos que enumeraron están: “que el futbol mexicano es inmirable, no marcan, no defienden, no saben nada, yo no lo menosprecio, yo digo que es una mierda, que ganan en la Libertadores porque haces 40 horas para llegar a México y que México está en el culo del mundo”.

Y se puede entender que el concepto del futbol es visualizado de manera subjetiva; cada cabeza es un mundo, pero cuando empezaron las ofensas al país como tal, surge la idea de que hablar por hablar, lo hace cualquiera, pero hacerlo de manera responsable es una virtud que no tienen los menos dotados de educación.

Creer aquel mito de que los argentinos son petulantes y engreídos, sería lo más sencillo, pero tampoco se puede generalizar sobre todo cuando en México, personajes como Bruno Marioni y Emmanuel Ludueña, ex futbolistas pamperos destacados en su país, terminaron por sepultar la ya de por sí “pisoteada imagen” de ambos “ignorantes” y “bocones”.

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