Andrea Sánchez, la consejera del vestidor de Chivas femenil

La volante del Guadalajara dejó el futbol cuatro años para estudiar psicología; ahora es a quien acuden sus compañeras, en busca de apoyo y orientación

Por Cesar Huerta
Andrea Sánchez regresó el futbol para ganarse una oportunidad con el Rebaño. | Foto: César Huerta
Andrea Sánchez, la consejera del vestidor de Chivas femenil

Tiene apenas 23 años y asume una doble responsabilidad con Chivas. María Andrea Sánchez Piñón (31 de marzo de 1994; Ocotlán, Jalisco) es la volante izquierda titular del actual semifinalista en la Liga MX Femenil. Pero tiene otra misión igual de importante: es la consejera en el vestidor del Rebaño Sagrado.

Andrea es fluida de palabra. Toma asiento en una de las bancas que están cerca de la cancha de entrenamiento, en La Gigantera. La práctica ha terminado ya. Ahora atiende una charla exclusiva con Publimetro. Hace un recorrido por su vida. Desde su infancia en Ocotlán, la experiencia en el Mundial Sub-17 de Trinidad y Tobago 2010, así como su presente con Chivas.

En la histórica primera temporada del Rebaño femenil, es una de las piezas importantes. No sólo por lo que aporta en la cancha. Andrea dejó el futbol durante cuatro años. Quería una carrera. Estudió psicología. Y hoy, las herramientas adquiridas en la escuela, le sirven en el vestidor. Las jugadoras rojiblancas la buscan. Es una líder. En ella encuentran apoyo y orientación.

 

¿Cómo recuerdas tu niñez en Ocotlán?

— El futbol siempre fue lo máximo, desde los cinco años. Yo viví cerca de un estadio. Mi papá jugaba, yo era la niña chiquita, la chiqueada. Siempre me cargó para todos lados. No tengo un recuerdo de haber tenido muñecas, siempre fue un balón. Al Niño Dios le pedía balones y guantes porque quería ser portera. Empecé en un equipo de la colonia, como portera y me vieron más habilidades para meterme al cuadro. Desde ahí, siempre volante por izquierda. Yo necia que quería ser portera. Pero le agarré amor a la posición.

 

¿Cuándo le tomaste seriedad al futbol para pensar que podía ser más que un pasatiempo?

— A los nueve años. Ocotlán no tenía equipo femenil. Un amigo de mi papá, en Tepatitlán me invitó a representar a Tepa en unos juegos. Había visores de Selección Jalisco y me llamaron. Estuve seis años en Selección Jalisco. En una Olimpiada en Sinaloa, hubo visores de Selección Mexicana, ahí fue mi primera convocatoria Sub-17. Fui al Mundial Sub-17 y alcancé el Premundial Sub-20. Tuve que dejar el futbol cuatro años para dedicarme a mi carrera, que es psicología. La terminé en diciembre pasado. Se me abrió la oportunidad con Chivas y ahora me dedico a esto al 100 por ciento.

 

¿Cómo fue la experiencia de ir a una Copa del Mundo?

— La verdad es algo inexplicable. Es una de las experiencia más satisfactorias, aparte de estar en Chivas. De las mejores cosas que he vivido. Llegar y ver a países como Brasil o Alemania. Todos los equipos en el mismo hotel, sí te impacta. Dices “estoy representando a México y cuántas niñas no quisieran estar en mi lugar”. Es un orgullo cantar el Himno Nacional. Algo impresionante, que voy a recordar siempre.

 

Estudiaste psicología, ¿qué aprendiste ahí que te pueda ayudar en un campo de futbol?

— Más que nada con mis compañeras. En darles seguridad porque creo que es la que nos falta a la mayoría: seguridad en nosotras mismas. Entonces, dar esa seguridad, hacerles saber a mis compañeras que no están solas. Que si algo pasa, saben que cuentan con todo el equipo. Más que nada en eso. Al las rivales sí logro desconcentrarlas. Es algo que se me da. No lo tomo como ventaja porque también ellas saben hacerlo. Pero regularmente soy yo la que desconcentra al rival, la que les habla porque sé cómo se maneja esto del comportamiento. Sí es un beneficio que tengo.

 

El que tus compañeras sepan que eres psicóloga, ¿provoca que te busquen para pedirte algún consejo?

– La mayoría, sobre todo las más chicas, me buscan mucho. Soy su referente para muchas cosas, tanto familiares como futbolísticas. La verdad me siento bien porque sé que puedo ayudarlas. Incluso con problemas que traen en la escuela, yo trato de orientarlas y dar lo mejor en ese sentido. Son mis compañeras, algunas son mis amigas y las aprecio mucho. Sí es un tipo de liderazgo que puedo tener ahí. Lo tengo, pero puedo con esa responsabilidad. Me siento capaz de hacerlo.

 

¿Te gusta esa responsabilidad de ser la consejera del vestidor?

— Sí, la verdad sí. Es algo que manejo bien. Sé manejar mi relajación, mi calma al entrar al partido. Me divierto, trato de hacer las cosas bien y eso mismo se los transmito a las compañeras. Estudié para esto. Puedo llevarlo bien y me gusta hacerlo. No es algo que me pese.

 

En cuanto a sueños, ¿cuál es tu aspiración hoy, volver a Selección o tienes alguna otra?

— Ahorita no contemplo estar en Selección. Estoy 100 por ciento concentrada en Chivas. Si cae un llamado a Selección, bienvenido. No lo descarto. Pero mi compromiso es con Chivas. Si el día de mañana llega, por mi país doy lo que sea, pero por ahora mi cabeza es Chivas. Y buscar mi futuro profesional. El futbol lo que me dé, pero después agarrar un puesto administrativo, quizá estar dirigiendo o como auxiliar.

 

¿En la parte económica, lo que el futbol femenil da por ahora es suficiente o tienes otro trabajo relacionado con tu carrera?

— Sí, solamente con lo que gano aquí me mantengo. Yo siempre le dije a mi familia que si se abría una Liga profesional y ya terminé mi carrera, me voy a dedicar al 100 por ciento al futbol. No quiero tener otras distracciones de otros trabajos. Si estoy aquí es porque voy a estar al 100 por ciento metida en esto.

 

Y al final también terminas ejerciendo la psicología aquí, con tus compañeras…

— Sí, exacto. La psicología está diario. El día de mañana si se me acaba el futbol por una lesión o por cualquier otra cosa, tengo una carrera que me respalda.

 

¿Qué representa hoy Chivas en tu vida?

— Ahorita es lo máximo porque aparte de que trabajo para este club, lo hago contenta. Es lo máximo por ser el club más grande. Donde quiera que vaya o lleve el escudo, es reconocido.

 

El técnico platicaba que había sido difícil hacerle entender a algunas lo que significa este club. ¿Tú contribuiste en esa parte para explicarle a tus compañeras?

— Lo más significativo que recuerdo es el partido contra Monterrey (en la primera ronda), que tuvimos todo para ganarlo y lo perdimos. Ahí nos dimos cuenta lo que pesa esta camisa, porque ellas festejaron como si hubieran ganado la Liga. Algunas en nuestro equipo no se dan cuenta de lo que pesa esta camisa. Tengo más amistad con las chiquitas porque me buscan mucho y trato de inculcarles eso, que se den cuenta lo que están representando. Que no es un juego o el equipo del barrio. No es cualquier camisa que se pueden poner y quitar. Es Chivas, el más grande de México. Es Chivas y pesa.

 

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