El caso Rafael Márquez y su impacto psicológico en nuestra cultura, por Claudia Rivas

Por Publimetro

En el país de la indeterminación, del agua tibia, podemos escuchar, ver y vivir situaciones anómalas sin pronunciarnos; ya que “no es políticamente correcto”. “¿Qué dirán los otros? “No hay que hacer olas”. Miramos hacia otro lado o condenamos a priori.

Y esto viene en relación a los tristes sucesos que vivimos con respecto a la situación de Rafael Márquez, el mítico capitán de nuestra Selección mexicana de futbol y la acusación de su presunta participación en actos ilícitos.

Recordemos que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. En esta semana, quien más se ha atrevido a tomar un partido y emitir una postura, ha declarado que le “desea” suerte, que ojalá aclare su situación, que la vaya bien. Tibiamente, sin darle un respaldo más decidido y determinado.

Como miembro de la familia futbolística y deportiva, habría que darle un voto de confianza, nuestro apoyo, nuestra solidaridad por el momento tan difícil que él vive, por agradecimiento a los buenos momentos; por la simple presunción de inocencia y principalmente, aprender.

Aprender que hay que tener mucho cuidado con quién se establece una sociedad, hay favores que cuestan caros.

Aprender que no hay camino fácil en la multiplicación del dinero y que hay que centrarnos en el trabajo arduo, la disciplina inteligente, el ser y estar atentos al desempeño de socios y amigos.

Aprender que si establecemos un negocio, hay que realizar periódicamente auditorias, aunque el negocio sea de amigos y familiares.

Aprender a luchar en los momentos difíciles y seguir adelante, dar la cara, responder ante algunas acusaciones a la brevedad posible.

El daño a su imagen quizá no es desde el punto de vista psicológico lo más grave, lo grave es que actualmente, ante un vacío de figuras y héroes a seguir, nuestros deportistas sustituyen a las instituciones y a los héroes de nuestra historia. Por lo que esta situación no sólo daña la figura de Rafael Márquez, sino que viene a golpear psicológicamente a la cultura e identidad colectiva de los mexicanos, ya tan golpeados física, emocional e intelectualmente.

El vacío de figuras que nos inspiren, que contagien valores adquiere una proporción grave en el desarrollo de una cultura que cada día muestra un incremento en la  carencia de valores, de cultura cívica, ética y moralidad correcta. Se provoca una sensación de indefensión, de desolación, de depresión y pérdida de fe en personas e instituciones.

Es importante erigirnos en referencia de nosotros mismos, en ejemplo dentro de nuestro círculo familiar y social. Necesitamos desarrollar estrategias de autocontrol y “contagio” de valores positivos que puedan darnos una esperanza de convivencia plena y civilizada.

A título personal, creo en su inocencia y en él, como mexicana, espero pueda comprobarlo, como gente de futbol lo espero de nuevo,  con la frente en alto liderando a nuestra Selección.

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