Miguel Bosé muestra todo su amor por México

El cantante español inauguró formalmente la Casa el Niño Indígena en Yucatán y aprendió parte de la cultura Maya

Por Publimetro

Para nadie es un secreto que Miguel Bosé es un modelo de artista: talentoso, culto y filántropo. Es precisamente en este último aspecto donde radica su amor por México y su gente, especialmente sus indígenas y el estado de Yucatán.

El viernes, un día antes de presentarse en el Coliseo Yucatán como parte de su gira Estaré, el cantante inauguró formalmente la Casa del Niño Indígena Miguel Alemán Valdez, ubicada en Citincabchén, aunque cabe destacar que el lugar funciona desde hace algunos meses.

La comunidad, perteneciente al municipio de Chapab, se ubica a poco más de una hora de camino de la capital yucateca y de acuerdo con informes de la Sedesol, hay un alto grado de marginación.

Ahí, Bosé, en su calidad de presidente honorario de la Fundación Patrimonio Indígena MX, atestiguó el funcionamiento de cinco talleres formativos, así como el estado general de las instalaciones.

Un taller de panadería, la planta purificadora de agua y el jardín botánico son instalaciones patrocinadas por el artista en colaboración con Bimbo, Coppel, HSBC, Coca Cola, Televisa y Rotoplas, cuyo objetivo es dar a los jóvenes que viven en el albergue una forma de vida, pues además de estudiar, ahí aprenden una profesión técnica, misma que complementan con las habilidades que desarrollan en la ludoteca y el taller de medios.

El recorrido

La visita programada con el formalismo de rigor dada la presencia de representantes de las empresas patrocinadoras, así como del gobierno federal y estatal, se tornó en un entretenido día, pues el intérprete, acompañado de su banda aprovechó para jugar, encestar algunas canastas, acostarse en una hamaca -la cual intentó guindar sin éxito alguno- probar el pan casero, el agua que ahí se produce y comer antojitos regionales preparados con chaya.

Además, presidió junto al x-men Edgar Peraza Chan la ceremonia maya para agradecer a la tierra sus favores y posteriormente dar un recorrido por el jardín botánico donde se cultivan diferentes especies como yuca, orégano, papaya, aprovechó para tallar sus brazos en el árbol de Chukum y tomar muestras de algunas yerbas de olor.

Al recorrer los dormitorios las bromas y risas colorearon el ambiente, además de relajar a los pequeños que tuvieron la oportunidad de conocer la otra cara de Bosé.
Lo intentó dos veces, la segunda le fue mejor que la primera, pero ni así pudo guindar la hamaca, ni porque le brindaron las instrucciones paso a paso.

“Tengo una hamaca hecha en Venezuela, suelo acostarme en ella, pero no aprendí a guindarla”, dijo entre risas.
Posteriormente pasaron al comedor a degustar una amplia variedad de antojitos regionales; chayitas, codzitos, panuchos y salbutes, los que acompañó con aguas de jamaica, chaya y pepino con limón.

Ante la invitación de Miguel de probar los bocadillos, los músicos relataron que Bosé es firme creyente de que la chaya tiene propiedades nutritivas y curativas “pero es una planta que respeta”.

Tras agradecer por los alimentos y aprender las reglas de uso del moño en el cabello de las mestizas (alto para las solteras, bajo para las casadas), Bosé conoció el proceso de purificación de agua y la elaboración de panes en hornos de piedra y gas, aprovechó para probar un pan y mitigar el calor con un vaso de agua.

Su regalo

Cuando se dirigía al comedor fue interceptado por un coro de niños, el mismo que el año pasado le dedicó la canción Como un lobo en maya, durante su visita a Maxcanú para inaugurar otro albergue.

Esta vez le dedicaron las canciones Te amaré (Bin in yamech) y Aire soy (Iik’ en), mismas que fueron traducidas al maya por Filemón Ku Che y adaptados musicalmente por David Escalante y Jazmín Novelo Montejo. (por Megamedia)

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