¿Qué balance se saca de la presencia de EPN en el G-20 y APEC?

Por Opinión semanal

Mariana Gómez del Campo Gurza, senadora de la República

La consternación por lo ocurrido en los recientes atentados tanto en la Península del Sinaí, París y Mali ha impactado al mundo entero y, sin duda, afectó el ambiente en el que se desarrollaron ambas cumbres. De nueva cuenta la sombra del terrorismo ha sacudido a Gobiernos y sociedades, y dejó de manifiesto que la cooperación es fundamental en esta materia.

Fueron nueve puntos los que asumieron los mandatarios, se acordó que van a reforzar la cooperación en inteligencia, aumentarán la seguridad aérea y redoblarán la lucha contra las fuentes de financiamiento del terrorismo.

Desde el Senado insistimos en que México no debe ni puede mantenerse al margen, de hecho queremos que los esfuerzos realizados hasta el momento y que han redundado en la firma de 15 instrumentos internacionales se profundice. Más aún cuando enfrentamos grandes retos provocados por la delincuencia organizada y la realidad de nuestra vecindad con Estados Unidos.

A la par de la agenda antiterrorismo, los grandes temas abordados fueron el cambio climático y la trasparencia fiscal. Los mandatarios firmaron acuerdos para mejorar la transparencia fiscal y prevenir que grandes compañías operen de forma irregular valiéndose de vacíos legales, además de ello, se analizaron acciones para regular a la banca trasnacional para evitar que actúe de forma irresponsable con la tranquilidad que le representa un futuro rescate por parte del Estado, una historia que tenemos bien conocida en México.

El análisis del contexto económico fue un pilar en las discusiones, llamó la atención que se identificaron riesgos e incertidumbre en los mercados financieros, así como los desafíos geopolíticos que amenazan a la economía y que impactan principalmente a los precios de las materias primas.

En materia de cambio climático, los acuerdos siguen representando pasos hacia adelante, quizá no lo rápido que desearíamos para frenar el aumento de las temperaturas del planeta por debajo de dos grados centígrados. Los países del G-20 anunciaron que están  “determinados” a adoptar en la próxima cumbre en París (COP21) un acuerdo vinculante con el fin de limitar el avance del calentamiento global.

La crisis migratoria por el conflicto en Siria también fue parte central de la cumbre de los líderes de G-20, pero no es un tema exclusivo de esa región del mundo. La agenda migratoria debe ser prioridad también para México dado que en nuestra frontera sur seguimos enfrentando una crisis humanitaria que obliga por cuestiones de seguridad y falta de oportunidades a miles de familias a separarse o a abandonar sus comunidades de origen.

La reunión del APEC revistió un carácter particular tras el anuncio de la suscripción en febrero de 2016 del Acuerdo Estratégico Transpacífico de la Asociación Económica, un instrumento que aspira a trasformar la realidad económica de los 12 países parte a través de la eliminación de barreras en áreas como las compras del sector público, la fijación de estándares para derechos laborales, propiedad intelectual, protección al ambiente, nuevas tecnologías y la inclusión de las pequeñas y medianas empresas.  Podríamos concluir que fueron Cumbres intermedias cuyos avances si bien fueron parciales, facilitan el entendimiento y propician mayor cooperación.

 

Alejandra Barrales Magdaleno, secretaria de Educación del Distrito Federal

La presencia de México en eventos de esta naturaleza habla de la importancia de nuestro país en la agenda internacional.

Desafortunadamente, los ataques terroristas que se perpetraron en Francia contextualizaron ambas cumbres y, en cierta medida, desdibujaron la agenda de trabajo. Sin embargo, en este escenario fue importante que México reiterara su condena al terrorismo, y el hecho de que nada justifica el extremismo ni la violencia en contra de los derechos de las personas.

Respecto de la reunión con las economías del G-20, el llamado del Jefe del Ejecutivo para actuar con firmeza y prontitud en favor de un crecimiento “robusto e incluyente” debe reflejarse en la misma medida en nuestro país. Principalmente, porque vivimos un entorno económico de bajo crecimiento, como lo señaló José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

En lo que refiere a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), destacan positivamente los esfuerzos del Gobierno mexicano para refrescar las relaciones con la administración entrante de Justin Trudeau, primer ministro de Canadá.

Más allá de la presencia de México en cumbres internacionales de esta magnitud, es importante plantear una agenda de desarrollo que dé resultados en nuestro país, para que sean los hechos los que den cuenta de nuestro verdadero avance, y así sea un ejemplo para el resto de las economías latinoamericanas.

 

 

Ana Lilia Herrera, senadora del PRI

México es la quinta economía más abierta de los integrantes del G-20 y su comercio total representa 63% del PIB, lo que refleja el potencial de desarrollo que brinda el trabajo conjunto y la ventana de oportunidad que tenemos luego de las reformas estructurales.

De ahí que la participación del presidente Enrique Peña Nieto en la Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 (G-20) realizada en Antalya, Turquía, y en el Segundo Retiro de la Reunión de Líderes del APEC (Foro de Cooperación Asia-Pacífico, por sus siglas en inglés),  resultó un espacio para difundir el marco de transparencia y competitividad que significan las reformas estructurales, así como para consolidar la imagen del país como un centro de recuperación para el economía global.

La presencia del Jefe del Ejecutivo mexicano confirmó las perspectivas de desarrollo de las asociaciones públicas y privadas a través de un marco legal que potencia la infraestructura necesaria en la producción de energía.

México se coloca como una nación de vanguardia frente al panorama internacional, al hacer un planteamiento serio y profundo sobre las proyecciones económicas dentro el G-20, dentro de un entorno incluyente donde se busca generar recursos energéticos de la manera menos impactante posible en el medio ambiente.

De nada serviría un mundo con alta generación de recursos energéticos si éstos no se construyen a partir de una visión de crecimiento sostenido y combate al cambio climático, y además, que sea incluyente en un consumo más barato para la sociedad pero con una orientación verde que procure un medio ambiente sano.

Aspectos semejantes fueron tratados durante la Reunión de Líderes del APEC, donde México hizo hincapié en la necesidad de un crecimiento elevado en materia económica, que además influya favorablemente en el clima, las inversiones y en el avance de expectativas de reestructuración del ahorro interno.

Un punto de interés en la agenda incluyó la conclusión del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) con los 12 países miembros, y en ese entorno, fue claro que las reformas estructurales que ya son una realidad en México tienen un papel protagónico que no solamente se reflejará en el plan estratégico del crecimiento nacional, sino en la participación dinámica del desarrollo global.

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