¿Cómo explicar los ajustes en las tarifas de luz y gasolina?

Uno de los objetivos de la reforma energética era ofrecer productos y servicios a menor precio, sin embargo, recientemente han subido

Por Opinión semanal

Mariana Gómez del Campo, PAN

El objetivo de la reforma energética era permitir la inserción en el mercado nacional de empresas extranjeras dedicadas a la explotación, procesamiento y distribución de petróleo y sus derivados, lo que culmina con el estatus de PEMEX como una empresa paraestastal, para convertirse en una “empresa productiva del Estado” que compita con sus homólogas extranjeras con el propósito de que los mexicanos tuviéramos acceso a mejores productos, a menores precios y a condiciones que nos permitiera explotar la riqueza energética de nuestro país. Uno de los beneficios esperados  era que los precios de la gasolina dejarán de ser determinados por la Secretaría de Hacienda y se rigieran por los precios internacionales.

Sin embargo, a inicios de este mes, los mexicanos fuimos sorprendidos con dos noticias: el incremento a las gasolinas y de la energía eléctrica. En el caso de las gasolinas, el alza es de 24 centavos para la Magna (13.40 pesos por litro) y de 34 centavos para la Premium (14.37 pesos).

En cambio, en el caso de la electricidad el impacto, argumenta la Comisión Federal de Electricidad será mucho menor, ya que el aumento será de entre 2% y 5% para la industria y de entre 5% y 7% para el sector comercial. Es decir, que los usuarios de bajo consumo no serán afectados de manera directa por el nuevo ajuste.

Los expertos señalan que el incremento en los precios de la gasolina sí podría generar un impacto en el precio de productos finales, pues todos los bienes necesitan ser trasladados y el transporte utiliza combustible; estos aumentos pueden tener un efecto en la inflación, lo que podría provocar una afectación en las compras de los ciudadanos que se traduciría en una menor demanda y una posible baja de la producción.

Si a este panorama, sumamos la devaluación de nuestra moneda como consecuencia del Brexit, tendremos una fatídica receta que se impacta directamente en la inflación y el crecimiento económico. Incluso, algunos economistas han señalado que, de continuar con los aumentos de los precios de los energéticos, al final de 2016 la inflación podría situarse en un 3.3%, cuando había sido calculada en un 2.9%.

Si bien, la CFE señala que el reajuste en las tarifas eléctricas obedece al incremento del 8.4% en el precio del combustóleo y del 18% del gas natural, existe una posibilidad de que, de mantenerse la tendencia del incremento en los precios de los combustibles utilizados para generar electricidad, los aumentos de precio de luz continúen.

Por eso la semana pasada sostuvimos una reunión con el Director de la CFE para externarle nuestra preocupación ante este probable golpe al bolsillo de los mexicanos y a la operación de las empresas. Creemos que antes de aumentos en precios se puede pensar en mejoras en eficiencia y en reducción de costos. Hay alternativas, se requiere sensibilidad y voluntad política.

Alejandra Barrales, PRD

No podemos perder de vista que la economía del mundo y, por lo tanto, nuestra economía, están atravesando por un momento crítico y volátil, por lo que en nuestro país ya se han anunciado medidas y recortes al gasto.

Sin embargo, tenemos que ser sensibles con la población, tenemos que ser conscientes de que quien resiente de manera directa los impactos a la economía, en sus ingresos y en sus bolsillos, es la gente.

Producir energía eléctrica para todo el país es muy costoso, sobre todo porque depende de los precios de los combustibles, como gasolinas o diésel, en al menos 80%, de acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Es por tal motivo que tras haberse anunciado el aumento en los precios de la gasolina, la CFE también anunció un incremento en sus tarifas eléctricas de entre 2 y 5 por ciento para los sectores industrial, comercial y doméstico de alto consumo a partir de este mes, lo que ha elevado la preocupación de todos los mexicanos.

Pese a que la Comisión Federal de Electricidad aclaró que este aumento no afectará a las familias que consuman en promedio menos de 500 pesos en sus recibos de luz, el alza ha generado gran incertidumbre para todos, ya que si las industrias y el comercio se ven afectados, sus costos podrían aumentar significativamente, lo que a su vez podría traer efectos negativos directos a la economía de las familias que consumen sus bienes y servicios.

Es urgente generar las condiciones favorables que impulsen el desarrollo en nuestro país, y que estas condiciones no se limiten a ser medidas reactivas.  Es necesario trabajar para  anticiparnos a generar el entorno que garantice una estabilidad financiera en los hogares mexicanos, y esto implica una mejor situación laboral para las y los trabajadores, así como salarios dignos.

El incremento de las tarifas de luz y gasolina es, en gran medida, producto de una reforma que sigue apostando por una alternativa energética que constantemente es golpeada por factores externos, fuera de nuestro control y que, si bien a futuro puede traer beneficios, en este momento no se ven reflejados.

Debemos apostar por una economía sustentada en otros sectores productivos del país, en nuestras empresas, en los emprendedores, en nuestros trabajadores y en las familias mexicanas, que son el motor de la economía.

Estoy convencida que el mejor rumbo que podemos seguir se encuentra en las manos de los mexicanos. Es momento de fortalecer las políticas económicas y sociales que atiendan las necesidades y condiciones de quienes verdaderamente impulsan el crecimiento de México: nuestro capital humano.

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