Lo que necesita la Constitución de la CDMX es Transparencia

Por Por Sarahí Salvatierra, investigadora del área de transparencia y rendición de cuentas

El pasado 05 de junio se llevó acabo la elección ciudadana para conformar la Asamblea Constituyente; el poder constituyente que se encargará de revisar, modificar y aprobar la Constitución Política de la Ciudad de México.

La Asamblea comenzará sus funciones a partir de 15 de septiembre de 2016 y tendrá hasta el 31 de enero de 2017 para aprobar el proyecto de Constitución que presentará – a más tardar el próximo 15 de septiembre – el Jefe de Gobierno de la Ciudad; Miguel Ángel Macera.

La Asamblea Constituyente deberá asegurarse de aprobar una Constitución Política de avanzada, con altos estándares que garanticen el ejercicio, disfrute y protección de los derechos humanos en el contexto actual, con la oportunidad de modernizar su organización y administración política.

Y para ello el proceso de adopción de la Constitución debe caracterizarse por su transparencia, apertura y con estándares de Parlamento Abierto que garanticen la rendición de cuentas y permita un verdadero escrutinio social .

¿Cómo pude garantizarse la transparencia de este proceso?

Aún está pendiente que el Jefe de Gobierno presente el proyecto de Constitución que discutirá la Asamblea y que ésta conforme las comisiones de permitirán la discusión efectiva del proyecto.

Para ello la ejecución de sus actividades deben de ser explicativas, de forma sencilla, que permita a los ciudadanos acceder a información veraz, oportuna, actualizada y exhaustiva, como por ejemplo:

  • Los documentos de trabajo y las actividades de la Asamblea

  • El perfil y el contacto de los integrantes de la Asamblea Constituyente

  • Las actividades y orden del día de la Asamblea

  • Los debates, las opiniones y las discusiones de la Asamblea, en vivo y mediante versiones estenográficas

  • Los acuerdos dictados y la lista de votaciones tomadas

Lo anterior, mediante debe hacerse mediante transmisiones en vivo de las sesiones y la adopción de un sitio electrónico con la información sobre el proceso de toma de decisiones, en el cual también se alberguen los dictámenes, sesiones de trabajo, minutas, observaciones de otros actores, etc. Sólo así se podrá verificar de manera oportuna y en tiempo real las actividades de la Asamblea Constituyente.

Frente a un proceso de elección del constituyente con apenas una participación del 28% de la lista nominal, el proceso t ambién debe permitir que otros mecanismos de participación ciudadana garanticen la rendición de cuentas, el combate a la corrupción y una verdadera discusión democrática de la nueva Constitución.

Es importante resaltar que el reconocimiento de la participación ciudadana -como mecanismo de exigibilidad del ejercicio de funciones públicas- es un elemento clave para la reducción de la impunidad, esto gracias a que el escrutinio ciudadano tiene el potencial de inhibir la comisión de actos de corrupción, máxime cuando se trata de un tema tan trascendental para la Ciudad de México.

Pese a que el proceso del constituyente se realizó con poca participación, el seguimiento a las discusiones y las decisiones de la Asamblea Constituyente sí deben caracterizarse por un escrutinio social activo ya que efectivamente se trata de un proceso histórico que determinará una nueva la forma de organización política y garantía de derechos para los capitalinos, exigiendo que la Transparencia y la Rendición de Cuentas sean pilares de la nueva constitución.

 
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