Por esta razón debes tapar la cámara de tu computadora

Aunque muchas personas piensan que no son de interés para los hackers, la realidad es que podrías ser víctimas de extorsiones

Por VICE

Siempre he pensado que los que tapan la cámara de la laptop eran unos clavados con las teorías de la conspiración, en el mejor de los casos, o unos narcisistas en el peor.

Viendo a mis amigos y compañeros de trabajo esmerarse en poner calcomanías y cinta adhesiva sobre el punto en el que se ubica la pequeña cámara integrada, nunca me había sentido tan orgullosa de mantenerme al margen de ese estado de paranoia que pudiera llevarme a pensar que algún hacker ruso estaría interesado en infiltrarse en mi MacBook para verme pasar interminables horas consultando videos de belleza, en esa postura tan incómoda, medio tumbada, medio erguida, en la que inevitablemente la laptop termina cayéndosete en la cara.

Sin embargo, escribo estas líneas para anunciarles que, tras realizar una exhaustiva investigación, he cambiado de opinión y reconozco que, en este tema que nos atañe, me he equivocado.

De hecho, absolutamente todos deberían tapar la webcam de su laptop. Lo ideal sería tirar todos los aparatos electrónicos al fondo del océano, pero como eso no va a ocurrir, al menos deberíamos empezar a ser conscientes de que podrían piratearnos la webcam porque ¡es real! Repitan todos conmigo: 1984.

Te puede pasar a ti también

Que se infiltren en tu webcam es una realidad que ocurre a diario, según este estudio reciente publicado por el centro de investigación en ciberseguridad Critical Infrastructure Technology (ICIT), en Washington DC.

El estudio señala que "prácticamente todas las computadoras, smartphones y dispositivos móviles con conexión a internet llevan una cámara y un micrófono incorporados que pueden utilizarse con fines maliciosos para espiar y vigilar a sus propietarios. El uso de malware como NanoCore RAT y Nuclear RAT 2.0, Cyber Criminals, Scrit Kiddies y amenazas persistentes avanzadas constituye un riesgo para usuarios y organizaciones que, sin saberlo, pueden estar siendo objeto de espionaje o vigilancia".

El responsable del estudio, James Scott, asegura que cualquiera puede ser susceptible de un ataque de este tipo. "Incluso un hacker inexperto puede piratear una webcam. Hay tipos aficionados que se cuelan en webcams para controlar a niños, adolescentes o incluso adultos. Los ciberdelincuentes suelen tener objetivos mucho más específicos y puede que les muevan intereses económicos. También hay pirateos informáticos contra personalidades del gobierno por razones geopolíticas que buscan recabar información valiosa", señala.

"La mayoría de los usuarios promedio, entre los que se incluyen periodistas y directores de empresa, consideran una extravagancia tapar la webcam de las computadoras porque no son conscientes de lo fácil que resulta llevar a cabo estos ataques ni lo vulnerables que son a posibles amenazas remotas desconocidas.

Los hay que, aun siendo conscientes de la amenaza, prefieren no hacer nada porque creen que no son un objetivo valioso cuando, realmente, cualquiera puede serlo".

La cosa es seria

Ok, supongamos que un estudio detallado llevado a cabo por expertos sobre lo que consideran uno de los problemas de ciberseguridad menos denunciados y más recurrente del mundo no es suficiente para que te decidas a tapar tu webcam (esa que nunca jamás utilizas, por cierto) con un Post It. Pues espera a leer estas historias de terror que he recopilado para convencerte.

En 2014, la joven modelo Cassidy Wolf descubrió que un pirata informático había estado espiándola a través de la cámara de su laptop durante más de un año.
"Incluso pudo ver lo que tecleaba, de forma que obtuvo mis contraseñas y entró en los sitios web que había estado visitando. Lo más siniestro de todo es que tenía acceso a mi webcam a todas horas, siempre que quisiera", explicó posteriormente Cassidy en un artículo para Teen Vogue. "Antes dejaba la laptop abierta en el suelo de mi habitación para escuchar música mientras estudiaba, me cambiaba de ropa o entraba y salía, por lo que lo vio absolutamente todo".

En 2014, Motherboard dio a conocer un sitio web desde el que podía accederse a las imágenes que estaban emitiendo en directo cientos de miles de cámaras privadas. La idea era "poner de manifiesto" la falta de seguridad a este respecto y concienciar a los usuarios sobre la importancia de cambiar la contraseña de una cámara web. En 2015, una mujer de Toronto recibió fotos de un remitente anónimo en las que aparecían ella y su novio viendo contenido de Netflix. La policía no pudo hacer nada.

La mayor parte de estos ataques, sin embargo, no se denuncian porque las víctimas no tienen ni idea de que les están espiando. Ha habido casos en los que los autores de las ciberintrusiones han pedido a las víctimas grandes sumas de dinero a cambio de no hacer públicas grabaciones en las que estaban pasando un rato íntimo viendo porno.

No solo hablamos de la webcam

Ya sabes qué es una webcam. Levanta la vista. Ese circulito que hay en el borde de la pantalla. Qué bonita. La usas para hablar con tu abuela por Skype y cosas así. Ah, un momento… ¿Dices que estás leyendo este artículo desde tu móvil? ¿Ese smartphone con dos cámaras y sin ningún software de seguridad o VPN instalado?

¡Qué interesante!

Para los activistas de la ciberseguridad, las cámaras de los celulares representan el mismo problema que las de las laptops, si no uno mayor. "Las cámaras de los celulares corren el mismo riesgo, o incluso mayor, que las de las computadoras, ya que la mayoría de los usuarios no dispone de las soluciones más básicas de seguridad —antimalware, cortafuegos, VPN, etc. en sus teléfonos y porque hay infinidad de aplicaciones móviles a las que concedemos acceso a nuestra webcam. Esas aplicaciones podrían contener malware", explica Scott.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Tapar la cámara del celular no parece una solución muy práctica. "Los usuarios de celulares deberían descargarse aplicaciones antimalware fiables, controlar qué aplicaciones se descargan y preguntarse por qué algunas de ellas le piden permiso para acceder a la webcam, el micrófono u otras funciones", señala Scott.

"Por último, los usuarios deberían acostumbrarse a tapar las cámaras de sus dispositivos con cubiertas reutilizables que no dañen la lente ni dejen residuos adhesivos. Una cubierta que pudiera deslizarse hacia un lado cada vez que se quiera usar la cámara sería una solución muy práctica".

Esta situación va a empeorar

Los fabricantes de laptops y celulares no tienen absolutamente ningún interés en diseñar webcams más seguras. Mientras tanto, lo mejor es que te vayas familiarizando con esas cubiertas reutilizables.

"La amenaza es cada vez mayor y continuará creciendo hasta que los usuarios tomen medidas y fuercen a los fabricantes a incorporar funcionalidades de seguridad predeterminadas en el ciclo de vida de sus dispositivos", asegura Scott.

"Ten en cuenta que hace sólo unos años, los celulares solo tenían una cámara, no dos. No había videoconsolas en las casas que pudieran registrar la actividad de las familias. En el futuro habrá cada vez más dispositivos que graben el día a día de los usuarios, así que los consumidores deben empezar a plantearse seriamente cómo va a afectar este fenómeno a sus vidas y si quieren tomar medidas para evitar ser víctimas de espionaje y control".

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